El Servicio de Farmacia del Hospital 12 de Octubre estudia por primera vez el uso de analgésicos y sedantes en neonatos críticos. El 53,2 por ciento de los 357 pacientes analizados necesitó alguno de estos fármacos.
El Servicio de Farmacia del Hospital 12 de Octubre, junto a Neonatología, el instituto de investigación i+12 y la Universidad Complutense de Madrid, ha analizado por primera vez el uso de analgésicos y sedantes en recién nacidos críticos. Según recoge comunidad.madrid, el trabajo concluye que el paracetamol y el fentanilo son las opciones más seguras, el primero como analgésico de primera línea y el segundo cuando se necesitan opioides.
El estudio se desarrolló durante 13 meses con una cohorte de 357 recién nacidos ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del hospital durante más de 24 horas. El 53,2 por ciento requirió sedación o analgesia, con una mediana de 4,5 días de tratamiento. La necesidad se dispara en los niños con ventilación mecánica, con un 92,7 por ciento frente al 35,9 por ciento de los no ventilados.
En cuanto a la prescripción, el paracetamol fue el analgésico no opioide más usado, en más de la mitad de los pacientes. El fentanilo fue la primera opción para las infusiones continuas en el 96,3 por ciento de los casos que precisaron opioides, y la morfina se reservó para tratamientos prolongados o postoperatorios. La dexmedetomidina se convirtió en el sedante principal, administrado a 68 pacientes, mientras que el midazolam quedó limitado a sedaciones profundas en situaciones críticas.
El análisis también recoge el uso inicial de la vía intranasal para administrar fentanilo y dexmedetomidina en procedimientos concretos, como la canalización de accesos vasculares o las inyecciones intraoculares.
El 50,7 por ciento de los recién nacidos tratados con opioides o benzodiazepinas recibió terapias de sustitución para prevenir el síndrome de abstinencia, y la metadona estuvo presente en el 53,1 por ciento de los tratados con opioides. Los eventos adversos se registraron en el 9,2 por ciento de los pacientes, siempre leves, como hipotensión o bradicardia.
Mª Dolores Canales-Siguero, del Servicio de Farmacia y primera autora del trabajo, señala la necesidad de avanzar hacia protocolos estandarizados y basados en la evidencia, y de registrar las dosis acumuladas y los efectos adversos mediante sistemas de prescripción electrónica asistida.
María Teresa Moral-Pumarega, jefa de Sección de Neonatología e investigadora principal del estudio, subraya que
«aliviar el dolor y garantizar la seguridad de los recién nacidos más vulnerables forman parte inseparable de una atención de calidad»
El estudio se ha publicado en la revista Anales de Pediatría con el título «Tratamiento farmacológico del dolor en una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales de alta complejidad».





