Centenares de personas continúan acampadas en la Puerta del Sol de Madrid, 48 horas después de instalarse para protestar por la crisis de la vivienda. La acampada, que ya ocupa toda la zona peatonal, se mantendrá de forma indefinida, según los participantes.
La Puerta del Sol de Madrid cumple este lunes 48 horas de acampada por la vivienda. Centenares de personas han instalado carpas y toldos en la zona peatonal, que prácticamente ya no tiene espacio libre, para protestar por la crisis habitacional y tras el desahucio de Maricarmen, la vecina de 87 años desalojada del piso en el que vivía desde hacía siete décadas. La protesta, según publica 20minutos, se desarrolla de forma pacífica y ha sumado a nuevos participantes a lo largo del día.
La acampada arrancó el sábado por decisión de los ciudadanos que se concentraron en la plaza tras el desalojo de Maricarmen y se mantendrá, en principio, sin fecha de fin. "Por ahora nos quedaremos de manera indefinida, pero se verá con el tiempo y según los objetivos que se vayan conquistando", ha asegurado Gonzalo, un joven de 30 años que está en Sol desde el sábado. La misma idea ha trasladado el Sindicato de Inquilinas de Madrid, que ha avisado de que la acampada continuará.
"Esto va más allá de Maricarmen. El real decreto es el primer paso, los contratos indefinidos son fundamentales. Necesitamos estabilidad en la vivienda para que no haya ninguna Maricarmen más", ha manifestado la portavoz Carolina Vilariño en declaraciones a la prensa.
La protesta coincide con la aprobación este martes en el Consejo de Ministros del real decreto sobre vivienda, que prorrogará dos años los alquileres hasta 2029. Para los acampados, sin embargo, el trámite decisivo llegará después, cuando el decreto se convalide en el Congreso. "Mañana no es el día importante, sino cuando se convalide. Da igual lo que se apruebe mañana, lo importante es lo que se apruebe en sede parlamentaria y eso será de aquí a un mes. Tenemos que aguantar hasta que eso pase el trámite legislativo", ha sentenciado Gonzalo, que se ha trasladado a Sol junto a su pareja Xess.
Esta joven de 33 años confía en que la acampada logre su objetivo, aunque mantiene dudas. "No es que no tenga fe en el sistema político pero ha habido tantas decepciones que no sé qué esperar", afirma Xess, que se siente decepcionada con el Gobierno central por la situación actual. Considera que el problema de la vivienda es estructural. "No entiendo cómo en este país, un país desarrollado, no se puede tener una vivienda digna. Hasta que esto no pegue un bombazo y explote, nadie podrá tener vivienda en este país", exclama Daniel, que se ha quedado toda la tarde en la concentración.
Otra de las participantes, Sara, de 28 años, espera el decreto aunque advierte de que, si no llega, sería una decepción más. "No sé hasta qué punto el PSOE me puede decepcionar a estas alturas de la película, pero es verdad que es bastante bochornoso que este Gobierno, dependiendo de lo que haga mañana, pueda ser recordado para siempre como el Gobierno que desahució a Maricarmen y que no hizo nada al respecto", subraya Sara, que estuvo presente en el desahucio de la anciana. "Estaba bastante convencida de que se iba a parar una vez más como ya había sucedido en las tres ocasiones anteriores. Supongo que querían poner a Maricarmen de ejemplo y mostrar que nadie está a salvo", añade.
A lo largo de la tarde se han ido sumando personas de distintos perfiles. Los niños han acudido con sus padres y pancartas al terminar el colegio, los jóvenes al salir de la universidad y los trabajadores tras su jornada laboral. Es el caso de Sofi y Lidia, dos jóvenes de 19 y 20 años que han acudido por primera vez este lunes y que se quedarán a acampar. Ambas estudian, pero Sofi también trabaja, por lo que este martes por la mañana tendrá que dejar Sol para cumplir con sus obligaciones.
La solidaridad se organiza entre los acampados. "Tengo un bar que se llama Santa y Pura, estoy ocho horas en turno y luego vengo a ayudar en el reparto de comida. Después me voy a casa a dormir pero sí tengo compañeras que se quedan", indica Jaime, que también representa a Salvando Peludos, una organización que aboga porque las familias con animales tengan derecho a una vivienda digna. "Venimos después del cole para que los niños puedan participar", sostiene Ana, una madre de 43 años que se ha trasladado a Sol con sus dos hijos, uno de ellos todavía en brazos. A diferencia de otros entrevistados, Ana no se siente decepcionada con el Gobierno de Pedro Sánchez; para ella, los culpables de la crisis de la vivienda son los "especuladores".
El único momento de tensión de la tarde se ha producido por la presencia del activista Vito Quiles, que ha sido expulsado de la plaza al grito de "Fuera fascistas de nuestros barrios". Esta consigna se ha sumado a las muchas que se podían leer en las pancartas colocadas en el asentamiento.
La acampada continúa a la espera de lo que suceda este martes en el Consejo de Ministros y, sobre todo, de la convalidación del real decreto en el Congreso, que se prevé para dentro de un mes. Los participantes han asegurado que mantendrán la protesta hasta que el texto supere el trámite legislativo.





