Si escribes «Pedro Pascal» en Google, lo primero que aparece es su entrada en Wikipedia. Y tiene todo el sentido del mundo: su nombre real es José Pedro Balmaceda Pascal, nació en Santiago de Chile el 2 de abril de 1975 y, a estas alturas, hablar de él es hablar de uno de los actores más codiciados de Hollywood. The Mandalorian, The Last of Us, Gladiator II, Los 4 Fantásticos… El hombre no para. Pero más allá de los personajes, hay una historia personal fascinante que muy poca gente conoce del todo.
Un chileno que huyó de la dictadura
Poco después de su nacimiento, cuando tenía solo nueve meses, su familia obtuvo asilo político en Dinamarca, debido a que sus padres eran simpatizantes del presidente Salvador Allende y opositores a la dictadura. No es un detalle menor: Pedro Pascal llegó al mundo en un Chile convulso y sus primeros meses de vida transcurrieron literalmente en tránsito.
Su mamá, Verónica Pascal, era psicóloga infantil y prima de Andrés Pascal Allende, líder del MIR en Chile, quien debió esconderse en la casa familiar de Pedro tras el golpe militar de Augusto Pinochet. Dicho de otra manera: la infancia de Pedro Pascal no fue exactamente una película de Disney, aunque paradójicamente el cine terminaría siendo su gran salvavidas.
Tras el exilio danés, la familia recaló en Estados Unidos. Se crió en San Antonio, Texas, y cuando tenía once años se mudaron a Orange County, California. Desde 1993 residió en Nueva York. Cuatro ciudades, tres países y un idioma adicional antes de los veinte años. No está mal como currículum vital.
El golpe más duro: la muerte de su madre
En el año 2000, con tan solo 24 años, Pascal enfrentó el suicidio de su mamá. «Es difícil decir lo que más recuerdo de ella… ella fue el amor de mi vida. Pienso en ella todos los días. Como no rezo, no puedo decir que tengo una práctica para sentirla cerca, pero vivo para ella, aunque se haya ido, y eso me hace sentido», confesó al diario chileno La Tercera.
Fue entonces cuando tomó una decisión que lo acompaña hasta hoy: empezó a usar el apellido Pascal en su honor, dejando de lado el paterno, Balmaceda, que los estadounidenses pronunciaban fatal de todas formas.
Hermanos, primos y un chat llamado «Sinvergüenzas»
José Pedro Balmaceda Pascal es el segundo de cuatro hermanos, habla español y está orgulloso de sus raíces chilenas. Ha contado que tiene 34 primos hermanos incluidos en un chat nombrado «Sinvergüenzas». Y no lo dice con vergüenza precisamente: lo cuenta con orgullo y con ese punto de humor que lo caracteriza.
Tiene un hermano menor llamado Nicolás que se dedica a la medicina y vive en Chile. Y la pequeña de la familia, Lux, también es actriz. Fue el propio Pedro quien presentó a Lux como mujer trans en febrero de 2021, en un gesto público que generó mucha conversación y que él asumió con total naturalidad. Su hermana mayor, Javiera, se dedica a la producción televisiva en Latinoamérica.
La carrera: de figurante televisivo a estrella mundial
Durante casi dos décadas, Pedro Pascal acumuló papeles pequeños en series y teatro sin que casi nadie supiera quién era. Trabajó en Law & Order, en Buffy the Vampire Slayer, en producciones de Broadway… todo eso antes de que el mundo se fijara en él.
El momento que lo cambió todo llegó en 2014. Pascal es conocido por interpretar al príncipe Oberyn Martell en la serie de televisión Game of Thrones, a Javier Peña en Narcos de Netflix, al Mandaloriano en The Mandalorian y por The Last of Us de HBO, donde interpreta a Joel Miller. Tres personajes icónicos. Tres géneros distintos. Una versatilidad que pocos actores de su generación pueden presumir.
Del bebé Grogu a los blockbusters de Marvel
Después de The Mandalorian y The Last of Us, la industria se lo rifó literalmente. En cine ha protagonizado grandes blockbusters como Wonder Woman 1984 (2020), Gladiator II (2024) o The Fantastic Four: First Steps (2025). Y eso no es todo: también prestó su voz en la aclamada película de animación The Wild Robot.
Nominado al Premio Globo de Oro, a los Premios Primetime Emmy y ganador de un Premio del Sindicato de Actores, en 2023 la revista Time le nombró una de las 100 personas más influyentes del mundo. Cuando la revista Time te mete en esa lista, ya no hay mucho más que demostrar.
¿Tiene pareja? ¿Tiene hijos?
Aquí es donde Google se vuelve loco. Millones de personas buscan exactamente esto y la respuesta es, en cierta medida, frustrante: Pedro Pascal no tiene pareja pública conocida ni tiene hijos.
A lo largo de su trayectoria fue relacionado con bellísimas actrices. En los 90, se lo vinculó con Maria Dizzia. También tuvo un breve romance con Lena Headey y con Robin Tunney. Pero ninguna relación llegó a confirmarse de manera oficial ni tuvo continuidad pública.
En junio de 2025, aclaró que no es una persona reservada a pesar de ser etiquetado como tal, y enfatizó que simplemente prefiere mantener su vida privada al margen de los medios. Señaló que gestionar las relaciones es complejo, especialmente bajo el escrutinio mediático. Dicho de otra forma: no es que sea misterioso, es que considera que su vida sentimental no es un espectáculo.
Sobre los hijos, Pascal ha declarado que está abierto a la idea de convertirse en padre algún día, aunque no ha iniciado públicamente una relación que sugiera que está saliendo activamente. De momento, los únicos hijos que tiene son ficticios: Grogu y Ellie. Y con eso el internet ya tiene suficiente material para bautizarle «papi Pascal» para siempre.
La amistad que muchos confunden con algo más
La relación más estable y duradera que se le conoce con una mujer es con la actriz Sarah Paulson, con la que mantiene una gran amistad desde 1993 y quien fue un pilar fundamental en su carrera. Llevan más de treinta años de amistad incondicional. En Hollywood, eso ya es casi un milagro.
Un activista con convicciones
Pedro Pascal no es de los que se calla. En mayo de 2024 compartió en sus redes sociales publicaciones con el lema «All eyes on Rafah», en el contexto de la guerra Israel-Gaza. Y en abril de 2025, tras un fallo del Tribunal Supremo del Reino Unido relativo a la interpretación de la Ley de Igualdad en materia de definición legal de «mujer», Pascal respondió en redes sociales posicionándose abiertamente a favor de los derechos trans, algo que, viniendo del hermano de Lux Pascal, tiene todo el sentido del mundo.
No es el típico actor que evita la controversia para no perder seguidores. Es alguien que habla aunque le cueste audiencia, y eso en la industria del entretenimiento no es tan común como debería.
El «daddy» que no quería serlo
Hay un fenómeno curioso alrededor de Pedro Pascal. El actor proyecta una imagen de hombre maduro, atractivo y protector, por lo que en las redes sociales lo han bautizado como «daddy Pascal» o «papi Pascal». El actor no tiene hijos, pero le divierte que el público lo identifique de esta manera y lo justifica por los dos personajes que ha interpretado en The Mandalorian y The Last of Us.
Cuando le preguntaron al respecto, respondió con su humor habitual: «No soy un papi. No voy a ser un papi», dijo entre risas. Aunque a juzgar por el internet, ese barco ya zarpó sin su permiso.
Lo que está claro es que Pedro Pascal ha construido una carrera extraordinaria desde cero, cargando con una historia personal dura y compleja que nunca ha ocultado. Y eso, en un mundo donde los actores suelen vender una versión pulida de sí mismos, es exactamente lo que lo hace diferente.
