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La librería Amapolas en Octubre cierra sus puertas tras ocho años de historia

Amapolas en Octubre cierra sus puertas el 26 de julio tras ocho años como hogar literario.

Sofía Herrera Nieto
Sofía Herrera Nieto
· 3 min de lectura

La emblemática librería Amapolas en Octubre, ubicada en Chueca, cerrará el 26 de julio. Su fundadora, Laura Riñón Sirera, despide a la comunidad de 'amapolers' que la ha acompañado.

A partir del 26 de julio, los amantes de la literatura en Madrid deberán despedirse de Amapolas en Octubre, una librería que se ha convertido en un símbolo cultural del barrio de Chueca durante casi ocho años. La fundadora, Laura Riñón Sirera, anunció el cierre a través de un emotivo mensaje dirigido a sus fieles clientes y amigos, conocidos como los amapolers. En su carta, Riñón expresó: «Hoy empieza la cuenta atrás. Será la despedida más larga de mi vida». Este establecimiento no solo ha sido un punto de venta de libros; también ha servido como un refugio para lectores y escritores que buscaban un espacio donde compartir su pasión por la literatura.

El cierre ha tomado por sorpresa a muchos, aunque Riñón admitió que para ella era una decisión esperada. «Llevamos mucho tiempo dándole vueltas al asunto», comentó en un video publicado en las redes sociales. Aunque no reveló los motivos específicos detrás del cierre, sí enfatizó que «la vida son etapas» y que este capítulo está llegando a su fin.

Durante estos años, Amapolas en Octubre se transformó desde una pequeña librería hasta convertirse en un referente cultural gracias al apoyo incondicional de sus visitantes. La escritora recordó con cariño a aquellos que formaron parte del proyecto desde sus inicios: «Esta pequeña barquita se convirtió en un gran barco gracias a todos vosotros». Entre ellos destacó a Lana, quien fue su compañera durante casi seis años.

La comunidad creada alrededor de esta librería es notable; cada semana se organizaban encuentros literarios y actividades culturales que atrajeron tanto a locales como a turistas. El espacio se llenaba con risas y conversaciones sobre libros, creando así una atmósfera única donde cada visitante podía sentirse como parte de algo especial.

En su mensaje final, Laura Riñón también hizo hincapié en el valor emocional que tiene este lugar para ella: «Aquí se queda un pedacito de mí», dijo mientras reflexionaba sobre lo vivido dentro de esas paredes. Para hacer frente al cierre, planea vender todos los libros disponibles así como las decoraciones que han adornado el local durante años. Esta decisión busca asegurar que esos objetos tengan un nuevo hogar entre los aficionados a la lectura.

El legado dejado por Amapolas en Octubre es significativo; no solo representa una tienda más cerrada sino el final de una era para muchos lectores que encontraron aquí su lugar favorito para descubrir nuevas historias y compartir experiencias literarias. En comparación con otras librerías emblemáticas cerradas recientemente —como La Central o El Péndulo— Amapolas destaca por haber creado una comunidad tan fuerte y apasionada.

Para aquellos interesados en visitar la librería antes del cierre definitivo o adquirir alguno de sus libros o decoraciones únicas, aún están disponibles hasta el último día hábil del mes. Es recomendable llegar temprano para poder disfrutar del ambiente nostálgico y llevarse consigo un recuerdo tangible de este querido espacio literario.

Sofía Herrera Nieto

Escrito por

Sofía Herrera Nieto

Redactora de Actualidad

Escribe sobre la actualidad madrileña, con foco en sociedad, servicios públicos y consumo.