lunes, 21 de septiembre de 2026Madrid 32°/ 18°Gasolineras

Última hora

450.000 licencias y cuatro años creciendo: el baloncesto español rompe todos sus récords

El baloncesto español supera las 453.000 licencias federadas y encadena cuatro años de récords. El crecimiento impulsa la demanda de instalaciones y material deportivo.

Sofía Herrera Nieto
Sofía Herrera Nieto
· 5 min de lectura

El baloncesto español ha cerrado 2025 con una cifra que ni los más optimistas de la federación esperaban ver tan pronto. 453.092 licencias federadas, un dato que convierte a este deporte en el segundo con más practicantes en España y que confirma algo que en las canchas ya se intuía desde hace tiempo: el interés no para de crecer, y no es un espejismo de una temporada suelta.

Cuatro años seguidos batiendo el propio récord

Según los últimos datos publicados por la Federación Española de Baloncesto, 2025 se despidió con 12.665 nuevas licencias respecto al año anterior, un incremento del 2,9% que llega justo después de otros tres ejercicios igual de buenos. Para que la cosa se entienda con perspectiva: en 2022 había 377.108 federados. Cuatro años después, el crecimiento acumulado supera el 20%. Y ojo, que esto no incluye a la gente que juega los domingos en el parque con la canasta oxidada del barrio, que buena falta le hace una red nueva.

El reparto por categorías, casi calcado entre hombres y mujeres

Lo curioso es que el crecimiento no viene solo de un lado. Las licencias masculinas suben hasta las 289.322, mientras que las femeninas alcanzan las 163.770, con un aumento del 4% respecto al año anterior. De hecho, si se confirman los datos que publicará el Consejo Superior de Deportes, el baloncesto se mantendría como el deporte con más mujeres federadas de todo el país, por delante del fútbol y de la montaña y escalada.

No hace falta ser muy avispado para relacionar este crecimiento femenino con lo que se ha visto en las últimas competiciones internacionales. La plata olímpica en 3×3 y la plata en el EuroBasket 2025 no son anécdotas sueltas: son el tipo de resultado que hace que una niña vea el partido en la tele y al día siguiente le pida a sus padres apuntarse al club del pueblo. El efecto contagio existe, y en este caso además se traduce en números concretos.

Madrid, segunda comunidad con más licencias

Por comunidades autónomas, Cataluña sigue liderando la clasificación con 88.608 licencias, pero Madrid se mantiene firme en segunda posición con 84.435, seguida de la Comunidad Valenciana, Andalucía y País Vasco. Son cifras que dejan claro que el crecimiento no se concentra en dos o tres focos aislados, sino que está repartido de forma bastante homogénea por buena parte del territorio.

Lo que significa esto fuera de las estadísticas

Aquí es donde las cifras dejan de ser solo un titular bonito para convertirse en un problema logístico muy real para clubes, colegios y escuelas deportivas. Más equipos federados significa, directamente, más horas de uso en pistas e instalaciones, más entrenamientos, más partidos de categorías inferiores los sábados por la mañana y, en consecuencia, un desgaste del material muchísimo más rápido de lo que estaban acostumbrados a gestionar hace cinco años.

Balones que antes duraban toda una temporada ahora aguantan medio curso porque se usan a diario en dos o tres turnos distintos. Canastas, tableros, aros y redes que reciben un uso continuado en instalaciones municipales que antes solo abrían un par de tardes por semana. Y protecciones, marcadores o carros de entrenamiento que, en centros educativos con varias líneas de equipos, ya no son un capricho sino una necesidad de mantenimiento constante.

La compra de material deja de ser algo genérico

Esto obliga a un cambio de mentalidad que muchos clubes ya están aplicando: dejar de comprar «lo primero que aparece» y empezar a valorar el material técnico de baloncesto pensando en la intensidad real de uso, la seguridad de los más pequeños y la resistencia frente a un desgaste que antes no existía. No es lo mismo equipar un pabellón que acoge tres entrenamientos semanales que uno que tiene ocupación prácticamente todos los días, mañana y tarde.

De hecho, desde DonDeporte confirman que están notando ese cambio de tendencia de primera mano: cada vez reciben más pedidos de clubes y colectivos deportivos que buscan específicamente equipamiento preparado para un uso continuado, tanto para instalaciones deportivas como para centros educativos y espacios públicos. Tiene sentido: cuando el número de licencias sube un 20% en cuatro años, el material que hay detrás de esas licencias tiene que aguantar el ritmo, y eso obliga a comprar pensando en la instalación concreta y no solo en el precio del catálogo.

Escuelas y colegios, el motor silencioso del crecimiento

Buena parte de este aumento tiene su origen en las categorías más jóvenes, en escuelas de minibasket y en programas escolares que cada vez tienen más peso dentro de los clubes. Ahí es donde se nota más el desgaste de un material mal elegido: una canasta demasiado pesada para un patio de colegio, un balón que no aguanta el asfalto de una pista exterior o un marcador que se estropea a las pocas semanas de uso intensivo. Son detalles que, multiplicados por miles de instalaciones en toda España, explican por qué la elección del equipamiento se ha convertido en una decisión bastante más técnica de lo que parece a primera vista.

La presidenta de la FEB, Elisa Aguilar, ya marcó como objetivo llegar al medio millón de licencias en 2030, y a la vista de la progresión de los últimos cuatro años, no parece un reto descabellado. Si la tendencia se mantiene, lo que hoy es un problema logístico para clubes y colegios será, dentro de poco, la norma habitual en la mayoría de instalaciones deportivas del país.

Sofía Herrera Nieto

Escrito por

Sofía Herrera Nieto

Redactora de Actualidad

Escribe sobre la actualidad madrileña, con foco en sociedad, servicios públicos y consumo.

Viral en la red