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La Liga F entra en la Quiniela sin romper su equilibrio

La novedad refuerza la visibilidad del fútbol femenino, pero su peso real en el boleto apunta a ser más medido que revolucionario.

Fernando RojasFernando Rojas· · 5 min de lectura

La incorporación de la Liga F a la Quiniela abre una etapa nueva dentro de un producto muy ligado a la tradición futbolera española. Después de 80 años de historia, el boleto empieza a reflejar también la evolución del fútbol femenino y su crecimiento dentro del deporte nacional. La novedad tiene valor por sí misma, porque reconoce a la Liga F como parte de un ecosistema del que hasta ahora había quedado fuera en este terreno.

También hay una lectura clara desde el mercado del juego y de las apuestas en España, porque la Quiniela sigue siendo una referencia popular aunque hoy conviva con muchas otras formas de apostar. Carlos de Jurado, analista de MisCasasdeApuestas.com, cree que la presencia de la Liga F es positiva y que al menos un partido por jornada entra dentro de lo razonable. Lo que no termina de ver tan claro es la idea de una presencia muy alta en semanas normales. “Hablar de cuatro partidos fijos me parece excesivo para el conocimiento que tiene hoy el quinielista medio sobre esta competición”, señala.

La medida da visibilidad, pero también recursos

La reforma aprobada no busca solo darle foco mediático a la competición. La Liga F pasará a participar en el reparto económico vinculado a la Quiniela, con un 15% para el fútbol femenino y un 30,50% para el masculino. El resto seguirá destinándose a diputaciones y al desarrollo del fútbol no profesional. Además, la entrada en vigor el 1 de julio convierte la medida en una realidad inmediata y no en una simple declaración de intenciones.

Ese detalle es importante porque la decisión tiene una doble lectura. Por un lado, coloca a la Liga F dentro de un producto histórico y muy reconocible para el aficionado español. Por otro, le abre una fuente adicional de ingresos en una etapa en la que los clubes siguen necesitando más estabilidad, más estructura y más recursos para sostener su crecimiento.

De Jurado entiende que esa combinación hace que el paso tenga bastante sentido. Según explica, el fútbol femenino necesitaba seguir entrando en formatos populares y fácilmente identificables por el público generalista. Ver a la Liga F en la Quiniela ayuda a normalizar su presencia dentro del fútbol español, no como una excepción, «sino como parte del paisaje competitivo habitual».

El debate no está en el sí, sino en el cuánto

Donde aparece la discusión real es en el número de partidos que veremos cada semana. El analista no cree que la solución más lógica pase por llenar el boleto con varios encuentros de la Liga F en jornadas normales. Su impresión es que Loterías y Apuestas del Estado optará por una fórmula más prudente, con presencia estable pero sin sobredimensionarla desde el principio.

Ese punto le parece clave porque obliga a mirar la medida desde el comportamiento del usuario y no solo desde el simbolismo institucional. El apostador promedio conoce bastante poco la Liga F y no la sigue con la continuidad con la que sigue la Primera o la Segunda masculina. Por eso, una presencia demasiado alta podría sonar más forzada que natural dentro del boleto semanal.

De Jurado insiste en que el ajuste deberá ser progresivo. Según el experto en apuestas, lo lógico sería consolidar primero «una presencia mínima, reconocible y asumible para el jugador habitual», antes de pensar en darle más peso dentro del boleto. Su idea es bastante clara: la Liga F puede entrar con naturalidad, pero no necesita ocupar de golpe un espacio que el público todavía no percibe como propio.

Lo lógico es una integración gradual

La Quiniela siempre ha tenido cierto margen para completar sus quince partidos. En momentos de parón o de escasez de encuentros nacionales, ha recurrido a ligas extranjeras para cerrar el boleto. En ese contexto, la Liga F puede ocupar ahora parte de ese espacio con bastante naturalidad. Ahí sí puede tener sentido verla con más presencia, porque el producto necesita adaptarse al calendario y el fútbol femenino ya forma parte del mapa competitivo español.

De Jurado cree que esa será la tónica más probable. Un partido de forma habitual y alguno más cuando falten encuentros de Primera y Segunda. Esa solución le parece la más lógica porque introduce la novedad sin alterar demasiado la dinámica del producto. Además, deja una idea interesante: el nivel de información que maneja el quinielista medio sobre la Liga F puede parecerse bastante al que tenía hace años sobre torneos extranjeros que también aparecían para completar boleto.

Por eso, la entrada del fútbol femenino en la Quiniela no debería entenderse como una revolución inmediata, sino como una adaptación progresiva. La presencia de la Liga F parece ya asegurada, pero su peso real probablemente se irá modulando poco a poco. Y quizá ahí esté la clave para que el cambio funcione: hacer sitio al fútbol femenino sin forzar el comportamiento de un público que no lo sigue con la misma intensidad que al fútbol masculino.

Fernando Rojas

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Fernando Rojas