La destitución de Xabi Alonso no ha sentado bien en el Bernabéu y la afición lo ha hecho saber desde el primer momento. Este sábado 17 de enero, el Santiago Bernabéu vivió una de las jornadas más tensas de la temporada. Los jugadores del Real Madrid fueron recibidos con una pitada masiva que se extendió desde el calentamiento hasta el final del partido contra el Levante (2-0), un encuentro que se había convertido en una verdadera prueba de fuego para Álvaro Arbeloa en su debut como entrenador en Chamartín.
El contexto de la tormenta
Perder la Supercopa de España tenía un pase, pero lo que sucedió después ha enfurecido a la hinchada merengue, muy crítica con todos los estamentos del club. En cuestión de tres días, el Real Madrid perdió dos títulos y cambió de entrenador. La eliminación de Copa del Rey ante el Albacete en el tiempo de descuento fue, prácticamente, la gota que colmó el vaso de una paciencia merengue que ya estaba agotada.
Los primeros pitos sonaron incluso antes del partido. Ya desde el calentamiento, a pesar de haber pocas personas en el estadio, el sonido de viento se ha notado. Cuando el autobús del equipo llegó a la Plaza de Sagrados Corazones, dos horas antes del encuentro, fue recibido con una sonora pitada que evidenciaba el malestar generalizado.
La pitada durante el partido
Cuando llegó el momento de anunciar los onces, se señaló a los jugadores. Los decibelios subieron, y no precisamente de forma agradable. Todos los futbolistas fueron silbados, con excepciones notables: Mbappé pasó prácticamente desapercibido, Gonzalo García recibió aplausos moderados, y Álvaro Arbeloa tampoco fue objeto de crítica directa.
Sin embargo, Vinicius Júnior fue, de lejos, el más silbado al anunciarse las alineaciones. Después, Bellingham. Estos dos jugadores se convirtieron en los blancos preferentes de la afición, recibiendo pitadas constantes durante el encuentro. Bellingham y Vinicius sufrieron los pitos más intensos del estadio, junto con Camavinga y Valverde, aunque en menor medida.
La tensión alcanzó su máxima expresión durante el himno. Una vez el himno acabó, los pupilos del técnico salmantino hicieron una piña y ahí fue cuando más se notó. Solos ante el peligro, frente a frente el Bernabéu y los jugadores. Los pañuelos blancos salieron en la grada como signo de desaprobación, aunque de forma minoritaria.
Florentino en el punto de mira
La protesta no se limitó a los futbolistas. Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, escuchó gritos por una parte de la afición, muy lejos de ser mayoritaria, pidiendo su «dimisión». Los gritos de «Florentino, dimisión» se escucharon durante todo el encuentro, transformando el Bernabéu en un juicio público donde nadie escapó de la crítica.
Después del partido
A pesar de la victoria por 2-0 gracias a los goles de Mbappé y Asencio, la atmósfera no cambió significativamente. Los pitos continuaron al final del encuentro, con una afición que no estaba dispuesta a conformarse con el resultado. Los jugadores están tocados, pero lo veían venir.
Tres son las palabras que definen el sentir de directiva y jugadores: Tristeza, sorpresa y decepción. El vestuario madridista circuló una frase que resume el sentimiento en el club: «Si solo aplaudes en la gloria, pero te desvaneces en la derrota nunca fuiste uno de nosotros».
Una pitada histórica
Este episodio marca un punto de inflexión. La reacción del público evidenció un desgaste evidente tras asimilar el cese de Xabi Alonso y el posterior ‘Albacetazo’ en Copa del Rey. El Bernabéu no suele matizar cuando pita, y esta jornada fue la confirmación de que la paciencia de la afición tiene límites bien definidos. La combinación de derrotas, cambios de entrenador y promesas incumplidas convirtió al estadio en un escenario de reproche generalizado que trasciende lo deportivo y toca lo institucional.
