Un incidente que sacude el fútbol catalán
El reciente partido amistoso entre España y Egipto, celebrado en el RCDE Stadium de Cornellà, ha desatado una ola de indignación tanto en el Govern de la Generalidad como entre sectores del independentismo. Durante el encuentro, un sector del público lanzó un cántico que ha sido calificado como islamófobo, lo que ha llevado a las autoridades a iniciar una investigación para identificar a los instigadores.
Berni Álvarez, consejero de Deportes del gobierno catalán, ha señalado que este acto fue “orquestado por la ultraderecha”, exigiendo medidas inmediatas para evitar su repetición. Los Mossos d’Esquadra han anunciado su intención de llevar el caso ante la Fiscalía de delitos de odio, buscando sancionar a quienes sean identificados con prohibiciones de acceso a eventos deportivos.
Aprovechando este incidente, medios y figuras públicas catalanistas han comenzado a abogar por que la selección española no regrese a jugar en Cataluña. Argumentan que el ambiente se ha vuelto hostil hacia los aficionados españoles, señalando que muchos presentes en el estadio eran socios del Espanyol y portaban banderas nacionales. Este hecho ha sido interpretado como una provocación por parte de algunos sectores locales.
El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, liderado por Milagros Tolón, también se pronunció al respecto, condenando los cánticos xenófobos y reafirmando su compromiso con la lucha contra cualquier forma de violencia en el deporte. En un comunicado oficial, se destacó que estos comportamientos no representan al conjunto de la afición española.
A raíz de estos acontecimientos, surge la preocupación sobre si el estadio del Espanyol podrá albergar partidos durante el Mundial 2030, evento coorganizado por España. La situación actual plantea interrogantes sobre cómo se gestionará la relación entre los aficionados y las selecciones nacionales en un contexto tan polarizado.
No es nuevo que Cataluña haya tenido una relación complicada con la selección española; sin embargo, este último episodio podría marcar un punto crítico. La selección volvió a jugar en Cataluña hace apenas cuatro años después de más de dos décadas sin hacerlo. El clima actual podría hacer reconsiderar futuras convocatorias.
A pesar del clima tenso, organizaciones como Barcelona con la Selección, surgida para unir a los aficionados alrededor del equipo nacional, han denunciado haber sido excluidas de las actividades organizativas previas al partido. Esta situación resalta aún más las divisiones existentes dentro del propio ámbito deportivo catalán.



