Corredores y paseantes denuncian que los patinetes eléctricos circulan a gran velocidad por las sendas ciclables, superando el límite de 5 km/h en horas punta. El parque se ha convertido en una vía rápida entre Matadero y Casa de Campo, según los usuarios.
Los patinetes eléctricos y las bicicletas han transformado Madrid Río en una suerte de 'autopista' para quienes se desplazan sobre ruedas. Así lo denuncian corredores y peatones que a diario utilizan las sendas ciclables de este parque lineal de 30 kilómetros, según publica 20minutos. La convivencia entre ocio, deporte y movilidad se ha roto: los usuarios a pie se sienten arrinconados por vehículos que, aseguran, circulan muy por encima de la velocidad permitida.
La normativa municipal limita la velocidad de los patinetes y vehículos de movilidad personal (VMP) a 5 km/h en las sendas ciclables durante los horarios de mayor tránsito peatonal, y a 15 km/h fuera de esas franjas. Sin embargo, los afectados sostienen que estas reglas no se cumplen. Manuel, imagen de marcas deportivas que se prepara una media maratón, explica que ha cambiado sus entrenamientos a horarios "menos concurridos" para no correr "preocupado". "Sin duda son un problema. Nos arrinconan", afirma.
"No hacen ruido, muchas veces llevan auriculares y van superrápido. Para ellos esto es una autopista desde Matadero a Casa de Campo, con salidas a las principales calles, sin semáforos y sin pasos de cebra"
Manuel calcula que algunos patinetes "cuadruplican" con creces la velocidad a la que él corre, en torno a 5,5 km/h. "Claro que sí, si yo corro a unos 5,5 kilómetros por hora y algunos patinetes me adelantan como un rayo. Es un peligro", lamenta. Como solución, pide más vigilancia para que frenen o, al menos, fórmulas que separen mejor los usos en las sendas. "Ya no solo porque nos están echando, sino porque algún día pasará una desgracia y entonces sí que el parque quedará marcado. Y es una pena porque es una maravilla", concluye.
Leila Higuero, vecina de la zona, acude los fines de semana con sus tres hijos. El pequeño, de seis meses, va en carrito; los otros dos disfrutan de bicicletas y patines. Leila ha empezado a acotar dónde les deja montar: "Nos quedamos montando por la explanada al lado del invernadero porque me da miedo meterlos en la 'selva' de bicis, corredores y patinetes eléctricos. Mira cómo está esto ahora. Pues imagínate el finde". Su principal temor es que, si uno de sus hijos se cae, una bici o un corredor pueden esquivarle, pero "los patinetes a la velocidad que van se los llevan por delante".
La madrileña cuestiona la diferencia entre patinetes y motos eléctricas: "¿Qué diferencia hay entre los patinetes y las motos eléctricas, por ejemplo, como las que se alquilan por ahí? A todos nos alarmaría ver una moto por dentro del parque, pues con un patinete que puede ir a 30 kilómetros por hora también tendría que ser así. O al menos separarlos más de los peatones", reclama.
A pocos metros, Fernando, de 74 años y vecino de la avenida del Manzanares desde siempre, pasea a diario por Madrid Río. Coincide en señalar a los patinetes como el principal problema. El parque, que enterró la M-30, se ha convertido en uno de los grandes reclamos de ocio al aire libre de la capital, pero también en un espacio donde la convivencia entre peatones y vehículos de dos ruedas está cada vez más tensionada.





