Un escándalo que sacude la política local
El clima político en Móstoles se ha vuelto tenso tras las recientes declaraciones del alcalde, Manuel Bautista, quien ha afirmado ser víctima de un «chantaje político» por parte de una exconcejala que lo denunció por acoso sexual. En una rueda de prensa celebrada el jueves, Bautista se mostró firme al defender su honor y su presunción de inocencia, asegurando que todo el asunto está siendo manejado por su abogado.
La controversia estalló cuando la exedil presentó una denuncia ante el Partido Popular (PP), justo después de que Bautista decidiera no nombrarla teniente de alcalde tras las elecciones municipales de 2023. Según el alcalde, esta decisión fue el detonante para la denuncia, lo que él considera un intento deliberado de desprestigiarlo.
Bautista también hizo referencia a grabaciones entre él y la exconcejala, donde supuestamente ella le había indicado que no le había solicitado nada directamente. Sin embargo, el edil aclaró que sí hubo peticiones a otros miembros del equipo municipal. «Efectivamente, tú no me has pedido nada… ni ser teniente de alcalde ni nada», se escucha en uno de los audios filtrados.
Este intercambio ha generado confusión y ha llevado a Bautista a cuestionar las intenciones detrás de la denuncia. «Si vas grabando conversaciones, entiendo que tienes algún fin», comentó durante su intervención ante los medios.
Por su parte, el PP ha salido en defensa del alcalde. El secretario general del partido en Madrid, Alfonso Serrano, ha desestimado las acusaciones contra Bautista y ha defendido la integridad del proceso interno llevado a cabo por el Comité Nacional de Derechos y Garantías del partido. Serrano enfatizó que no hubo presión sobre la denunciante ni encubrimiento alguno respecto al caso.
Serrano también acusó a la exconcejala de actuar con «mala fe», sugiriendo que sus acciones estaban motivadas por intereses personales más que por un deseo genuino de justicia. Además, advirtió sobre posibles acciones legales contra quienes difundan información falsa o malintencionada sobre el partido.
A medida que se acercan las elecciones en Aragón este domingo, muchos observadores políticos ven este escándalo como un intento estratégico para influir en los resultados electorales. La coincidencia temporal entre estas acusaciones y otros casos similares dentro del PSOE añade una capa adicional al debate público sobre cómo se manejan estas situaciones dentro del ámbito político español.
