Madrid inaugura unidad pionera para pacientes con trastornos de conciencia en el hospital Virgen de la Poveda
La Comunidad de Madrid abre una innovadora unidad especializada para pacientes con trastornos severos de conciencia en el hospital Virgen de la Poveda.

Un avance significativo en la atención neurológica
La Comunidad de Madrid ha dado un paso adelante en el cuidado de pacientes con trastornos severos de la conciencia al abrir una nueva unidad especializada en el hospital Virgen de la Poveda, ubicado en Villa del Prado. Este centro, que cuenta con más de 30 años de experiencia en rehabilitación neurológica y demencias, ahora ofrece un recurso público dedicado a aquellos que sufren condiciones como el síndrome de vigilia sin respuesta tras un accidente o ictus.
El nuevo espacio está diseñado para proporcionar cuidados intensivos y personalizados, donde un equipo multidisciplinario se encargará de evaluar cada caso durante su estancia. La consejera de Sanidad, Fátima Matute, destacó que este enfoque permite realizar un diagnóstico diferencial que se adapta a las necesidades específicas del paciente. Durante semanas o meses, los profesionales estarán atentos a cualquier mejora en la condición del paciente, lo que determinará si se inicia un proceso de rehabilitación o si es necesario implementar cuidados paliativos.
Con 15 camas distribuidas en tres módulos y una habitación individual, esta unidad está equipada con tecnología avanzada para garantizar el bienestar del paciente. Las instalaciones incluyen grúas para facilitar los traslados y evitar complicaciones como úlceras por presión. Además, los familiares podrán visitar a sus seres queridos y disfrutar del entorno natural que rodea al hospital.
Aparte de esta nueva unidad dedicada a trastornos de conciencia, el hospital Virgen de la Poveda tiene planes ambiciosos para expandir sus servicios. Se prevé la construcción de una nueva unidad enfocada en la rehabilitación del daño medular, cuya finalización está programada para 2028. Esta expansión incluirá 23 habitaciones adicionales equipadas con tecnología adaptativa y una piscina destinada a sesiones terapéuticas.
El compromiso del hospital no solo radica en ofrecer atención médica adecuada sino también en asegurar que los pacientes reciban cuidados dignos hasta el final. “Cuando no se puede curar hay que acompañarles”, afirmó Matute, enfatizando la importancia de mantener una calidad de vida óptima incluso ante diagnósticos irreversibles.


