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La acampada de Sol iguala a la del 15-M y se plantea hasta cuándo seguir

La acampada por la vivienda de Sol iguala este sábado las 28 noches del 15-M de 2011, con lonas que ocultan las tiendas y un debate abierto sobre cuándo levantarla.

Sofía Herrera Nieto
Sofía Herrera Nieto
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La acampada por la vivienda de la Puerta del Sol alcanza este sábado las 28 noches que duró el campamento del 15-M, mientras sus tiendas quedan ocultas tras lonas y crece la presencia de personas sin techo.

Según publica 20minutos, la acampada por la vivienda instalada en la Puerta del Sol igualará este sábado las 28 noches que permanecieron allí los acampados del Movimiento 15-M en 2011, una de las metas que se había marcado el campamento. El dato llega en un momento en que el asentamiento se ha vuelto más cerrado, con lonas que ocultan por completo las tiendas, algo que sus ocupantes atribuyen al frío, a la lluvia y a la necesidad de seguridad.

Las primeras carpas se levantaron la noche del 26 de septiembre, tras la manifestación convocada por el Sindicato de Inquilinas de Madrid a raíz de un desahucio. En su primera semana llegaron a sumar un millar de tiendas en las que dormían hasta 4.000 personas, en su mayoría estudiantes y trabajadores jóvenes que denunciaban las dificultades para emanciparse. La protesta contaba con el apoyo de militantes de cuarenta colectivos sociales.

El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid calificaron la acampada de ilegal desde el primer día, aunque la Delegación del Gobierno descartó su desalojo. La movilización tuvo también efecto en la política nacional: el Gobierno llevó al Consejo de Ministros un decreto que decayó después en el Congreso de los Diputados, se convocó una huelga general por la vivienda y los salarios, y terminó llegando el adelanto electoral.

El viernes 2 de octubre, el Sindicato de Inquilinas anunció que abandonaba Sol para regresar a los barrios y a la coordinación de la huelga general del 11 de noviembre. Otras organizaciones intentaron tomar el relevo, pero el campamento acabó funcionando como una organización cívica sin siglas visibles, dividida en comisiones, en «barrios» y en grupos de vecinos llamados «nodos». Las decisiones se toman en una asamblea general que reúne a cientos de personas cada jueves.

Según la información publicada, después del 12 de octubre muchas tiendas han quedado abandonadas por los jóvenes y se están ocupando por personas en situación de calle y por migrantes sin papeles. El profesor de Sociología de la UCM Jorge Resina atribuye el éxito de la acampada entre la generación Z a una sensación de no ser tenida en cuenta:

«Ya no es que no se cumpla el contrato social según las expectativas creadas, como ocurría el 15M, es que ni siquiera existe ese contrato: no hay acceso a vivienda, pero tampoco a una educación o sanidad pública de calidad».

Los acampados se plantean ahora cuándo conviene levantar las tiendas: ya, tras la huelga general del 11 de noviembre, después de las elecciones del 29 de noviembre o, como defienden algunos, hasta fin de año.

Sofía Herrera Nieto

Escrito por

Sofía Herrera Nieto

Redactora de Actualidad

Escribe sobre la actualidad madrileña, con foco en sociedad, servicios públicos y consumo.

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