La actriz y presentadora Elisa Mouliaá ha regresado a Madrid tras una breve estancia en Lisboa, donde esquivó una orden de detención. Su comparecencia ante el juez se centra en acusaciones de calumnias por parte de Íñigo Errejón.
Elisa Mouliaá ha llegado a Madrid después de un viaje por carretera desde Lisboa, donde pasó el fin de semana con amigos. La actriz tomó esta decisión para evitar la ejecución de una orden de detención emitida por el juez Zamarriego, quien la había citado para declarar como investigada por presuntas calumnias. A las 10:30 horas del lunes, Mouliaá se presentó voluntariamente ante el Juzgado de Instrucción de Plaza de Castilla, acompañada por su nuevo abogado, Francisco Melero. La causa que la involucra surge tras su denuncia contra Íñigo Errejón por abuso sexual y sus posteriores tuits que lo acusaban de manipular declaraciones de testigos.
Durante su declaración, Mouliaá defendió su postura afirmando que no tenía intención de evadir la justicia y que había aportado toda la documentación requerida al juzgado. «A nadie le apetece que le esposen por haber puesto dos tuits», comentó sobre su decisión de regresar a España por carretera. La actriz también expresó su desacuerdo con la medida judicial, calificándola como desproporcionada y señalando que no había cometido ningún delito grave.
Mouliaá explicó que canceló un contrato profesional en el extranjero y compró billetes para regresar a España después de conocer la decisión del juez. En sus declaraciones, insistió en que había justificado adecuadamente sus compromisos laborales fuera del país y ofrecido prestar declaración mediante videoconferencia, opción rechazada por el magistrado.
«No ha sido algo con lo que voluntariamente hayamos querido obstruir», afirmó Mouliaá al salir del juzgado. Durante el interrogatorio, pidió disculpas al juez si este se sintió ofendido por su ausencia anterior y destacó que siempre estuvo dispuesta a colaborar con la justicia.
La controversia gira en torno a los mensajes publicados en redes sociales donde acusaba a Errejón. Aunque reconoció haber podido malinterpretar un vídeo relacionado con uno de los testigos, defendió su derecho a expresar lo que creía cierto en ese momento: «Yo he declarado que no había dolo. Pensaba que era todo cierto».
Mouliaá también denunció lo que considera una persecución hacia ella y otras mujeres que denuncian agresiones sexuales. Al respecto afirmó: «No estamos en Corea del Norte y ninguna víctima merece ser tratada como verdugo». Esta situación ha tenido repercusiones profesionales significativas para ella; ha perdido contratos importantes debido a las controversias legales.
En cuanto al futuro legal, Mouliaá está decidida a continuar luchando contra lo que considera injusticias dentro del sistema judicial español. Ha cambiado recientemente de equipo legal buscando mayor experiencia en Derecho Procesal para afrontar este complicado caso.
Su regreso marca un punto crucial no solo para ella sino también para otras mujeres en situaciones similares; busca visibilizar las dificultades enfrentadas al denunciar abusos y cómo estas acciones pueden afectar gravemente sus carreras profesionales. Para aquellos interesados en seguir este caso o apoyar causas similares, es fundamental mantenerse informados sobre las próximas audiencias judiciales relacionadas con este tema.





