La memoria selectiva: Reflexiones de Quico Tomás y Valiente a 30 años del asesinato de su padre

A 30 años del asesinato de Francisco Tomás y Valiente, su hijo reflexiona sobre la memoria histórica en España y critica su uso político.

La memoria selectiva: Reflexiones de Quico Tomás y Valiente a 30 años del asesinato de su padre

15 de febrero de 2026

Marcos López

Un legado marcado por el dolor y la reflexión

El 14 de febrero de 1996, un acto terrorista truncó la vida de Francisco Tomás y Valiente, presidente del Tribunal Constitucional, dejando una huella imborrable en la historia reciente de España. Su hijo, Quico Tomás y Valiente, recuerda ese fatídico día con una mezcla de tristeza y determinación. A tres décadas del atentado que cambió su vida para siempre, Quico comparte sus reflexiones sobre la memoria democrática en España y el impacto que ha tenido el terrorismo en la sociedad.

En una reciente entrevista con EFE, Quico cuestiona la forma en que se ha abordado la memoria histórica relacionada con ETA. Según él, existe una “memoria democrática selectiva”, impulsada por intereses políticos que favorecen a ciertos grupos como Bildu. “Es indigno que quienes han estado vinculados a un grupo responsable del asesinato de mi padre den lecciones sobre memoria”, afirma con firmeza.

Quico sostiene que esta parcialidad en el recuerdo histórico no solo ignora las atrocidades cometidas por ETA, sino que también refleja un oportunismo político preocupante. “La dependencia del Gobierno actual respecto a Bildu es evidente; se priorizan conveniencias políticas sobre una verdad completa”, añade.

A pesar de sus críticas hacia la manipulación política de la memoria histórica, Quico celebra lo que considera una victoria significativa: la consolidación de la democracia frente al terrorismo. “El hecho de que los herederos políticos de ETA operen dentro del marco democrático es un triunfo para todos nosotros”, señala. Sin embargo, advierte sobre el riesgo de olvidar los sacrificios realizados para alcanzar esa paz.

Recordando a su padre no solo como un político destacado sino también como un hombre comprometido con valores cívicos y familiares, Quico describe a Francisco Tomás y Valiente como un buen padre, lleno de ironía y pasión por el conocimiento. “Era un amante de los libros; nuestra casa estaba repleta”, rememora con nostalgia.

Cuando se le pregunta acerca del perdón hacia quienes perpetraron el asesinato de su padre, Quico responde sin titubear: “No estoy en el odio ni en la venganza”. Para él, el perdón es algo personal y no siente necesidad alguna de elevar al asesino a una categoría digna del mismo. “No tengo problemas con eso; simplemente no le considero relevante”, concluye.

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