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La tumba de Casimiro Mahou, el rincón cervecero del cementerio de La Almudena

La sepultura de Casimiro Mahou, fundador de la cervecera, en el cementerio de La Almudena acumula chapas que los visitantes dejan como homenaje. El lugar es parada para amantes de la cerveza.

Sofía Herrera Nieto
Sofía Herrera Nieto
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La sepultura del fundador de la cervecera Mahou, en el cementerio de La Almudena, acumula chapas metálicas que los visitantes dejan como homenaje. El lugar se ha convertido en parada para los amantes de la bebida.

La tumba de Casimiro Mahou García, una de las figuras clave del origen de la cervecera Mahou, acumula decenas de chapas metálicas en el cementerio de La Almudena. Los visitantes se acercan hasta la sepultura, abren un tercio o un botellín y dejan la chapa sobre la lápida como homenaje al fundador de la compañía. Así lo recoge 20minutos.

En la tumba, situada entre cipreses y nichos del camposanto madrileño, se leen inscripciones como 'Propiedad de Casimiro Mahou' y 'Don Casimiro Mahou García', junto a los nombres de otros familiares enterrados en el mismo lugar. La sepultura está decorada con ramos de flores tallados, una escultura religiosa y, en la parte superior, una antorcha esculpida que simboliza la espuma de la cerveza. Entre las chapas depositadas hay ejemplares de Mahou Reserva y Mahou Cinco Estrellas.

Desde la compañía han explicado que la historia de la marca arranca con un sueño empresarial nacido en Madrid.

"Aunque Casimiro Mahou no llegó a ver cumplido su proyecto, fueron su familia y varias generaciones posteriores quienes transformaron aquella visión en una compañía con 135 años de historia, profundamente vinculada al desarrollo de la ciudad y referente de la industria cervecera española"
, señalan desde Mahou.

Casimiro Mahou, emprendedor de origen francés, llegó a Madrid en el siglo XIX con la idea de elaborar cerveza, aunque su primer negocio fue la fabricación de papeles pintados, pinturas y barnices, actividad con la que llegó a ser proveedor de la Casa Real y de establecimientos emblemáticos de la capital. Su proyecto cervecero quedó sin culminar tras su fallecimiento en 1875.

Fueron su esposa, Brígida Solana, y sus hijos quienes hicieron realidad la iniciativa al constituir Hijos de Casimiro Mahou e inaugurar en 1890 la fábrica de hielo y cerveza de la calle Amaniel, considerada el origen de la compañía. Aquel primer espacio no fue solo un centro de producción, sino también un punto de encuentro para los madrileños, con terraza y zonas de ocio integradas en la vida social de la ciudad.

El crecimiento de Madrid impulsó el desarrollo de la empresa. En los años 70, el aumento de la demanda llevó a Mahou a trasladar su producción al paseo Imperial, mientras que Amaniel mantuvo durante años su función como centro logístico. Entre sus espacios actuales figura la cervecería Plaza Mahou, ubicada en el estadio Santiago Bernabéu.

En sus 135 años de historia, Mahou ha pasado de aquella fábrica familiar de Amaniel a ser una compañía de bebidas con otras marcas y presencia en mercados internacionales, con el legado emprendedor de Casimiro Mahou y su familia como punto de partida. Las chapas sobre la tumba mantienen vivo el recuerdo del fundador con un gesto tan sencillo como dejar la chapa de una botella, botellín o tercio.

Sofía Herrera Nieto

Escrito por

Sofía Herrera Nieto

Redactora de Actualidad

Escribe sobre la actualidad madrileña, con foco en sociedad, servicios públicos y consumo.

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