El cineasta neoyorquino ha presentado este jueves en los Teatros de Canal su próxima película, una comedia diplomática que se grabará durante seis semanas en más de 30 localizaciones de la capital y Aranjuez. El rodaje arranca el 5 de octubre y movilizará a más de 370 técnicos y 50 actores españoles.
El director estadounidense Woody Allen empezará a rodar su próxima película en Madrid el próximo 5 de octubre. Lo ha anunciado este jueves en la rueda de prensa de presentación del largometraje, celebrada en los Teatros de Canal, según publica 20minutos. El rodaje se prolongará durante seis semanas y tendrá más de 30 localizaciones repartidas entre la capital y Aranjuez, aunque la mayoría se concentrarán en los distritos de Centro, Retiro y Salamanca, según fuentes municipales.
Allen ha explicado que lleva una semana recorriendo la ciudad en coche y a pie en busca de escenarios. «He recorrido la ciudad por completo. He entrado y salido del coche 25 veces buscando localizaciones para la película. He visto todo Madrid: las calles, todos los rincones, los parques...», ha asegurado el cineasta. La producción contará con más de 370 técnicos españoles, más de 50 actores españoles y más de 700 extras y figurantes. Entre los intérpretes figuran Alexi Wasser, Jemima Kirke, Peter Vives, Marton Csokas y Jakob Oftebro, además de los españoles Jordi Mollà y Paloma Bloyd. El director de fotografía es el español Javier Aguirresarobe.
El guion, escrito antes de decidir la ubicación, se desarrolla en un ambiente diplomático. «No es una película que haya nacido pensando en Madrid», ha reconocido Allen, que ha descrito la historia como una comedia «con romance, intriga e infidelidades» protagonizada por una pareja de diplomáticos estadounidenses afincados en la capital. El director ha subrayado que la ciudad tendrá un papel relevante en la trama: «Siempre hago que la ciudad forme parte de la trama de mis películas».
El cineasta ha explicado que Madrid le pareció «perfecta» para lo que quería contar. «Siempre he pensado que Madrid es una ciudad muy elegante y bonita, perfecta para un ambiente diplomático», ha declarado. También ha adelantado que la banda sonora incluirá «música local y específicamente vinculada a España y a la capital», en lugar del jazz que suele seleccionar de su propia colección. Nunca antes había rodado en Madrid, aunque sí había visitado la ciudad para presentar películas y para tocar jazz.
Preguntado por la posibilidad de retirarse en la capital, Allen ha admitido que «le gusta imaginar» esa idea, aunque su vida está «demasiado ligada a Nueva York como para pensar seriamente en mudarse». «La idea de esta historia y Madrid era algo que no podía rechazar. Era demasiado emocionante para mí», ha añadido. El rodaje, que se desarrollará en localizaciones aún por desvelar, supondrá la incorporación de las calles madrileñas a la filmografía del director, como ya ocurrió con Nueva York, París, Roma o Barcelona.





