La primera ola de calor del verano ha llevado a un aumento del 10% en la demanda de aire acondicionado en Madrid. Técnicos advierten que las instalaciones tardan más de un mes debido a la alta demanda.
Madrid enfrenta su primera gran ola de calor del verano, con temperaturas que alcanzan los 40 °C. Este fenómeno ha generado una notable escasez de técnicos para instalar sistemas de refrigeración, lo que ha dejado a muchos residentes sin alivio ante el intenso calor. Según Sergio Real, técnico de la empresa C.R.A. C. B., la demanda ha aumentado un 10% respecto al año anterior, especialmente entre personas mayores que residen en zonas como Aluche.
Los plazos para recibir una instalación son ahora más largos que nunca. “Si alguien me llama hoy, tendrá que esperar al menos una semana solo para recibir el presupuesto”, explica Real. La situación se complica aún más por la falta de stock en algunos productos populares, lo que significa que los clientes deben esperar semanas para obtener equipos específicos.
Entre los afectados se encuentra Roi Portas, un estudiante que vive en un ático sin aire acondicionado. “Vivir así es casi insoportable”, comenta mientras observa cómo su ventilador marca 36 grados dentro de su hogar. Esta experiencia refleja el sufrimiento diario al que se enfrentan muchos madrileños durante esta ola de calor.
No solo los hogares sufren las consecuencias; también los negocios locales están lidiando con el impacto del calor extremo. En la Frutería Mini Verdura, el encargado, Nicolás, señala cómo las altas temperaturas afectan sus productos: “La fruta se echa a perder rápidamente con este calor”. Para mitigar pérdidas económicas, han comenzado a ofrecer descuentos en frutas ligeramente dañadas y utilizan cámaras frigoríficas por las noches para mantener la frescura.
A medida que avanza el día y las temperaturas suben, salir a trabajar se convierte en un desafío mayor. Nicolás menciona lo difícil que es repartir pedidos bajo el sol abrasador: “Es agotador; tengo que estar bebiendo agua constantemente”.
Las vecinas Trini y Rosa también sienten el peso del calor extremo. Ambas han vivido toda su vida en Aluche y comparten sus experiencias sobre cómo afecta su salud: “El calor es muy duro para nosotras”, dicen mientras intentan refrescarse con abanicos improvisados. Aunque solo una tiene aire acondicionado, admite no usarlo frecuentemente por problemas respiratorios.
A pesar del sufrimiento generalizado, hay iniciativas para ayudar a quienes más lo necesitan. El Ayuntamiento ha abierto un refugio climático en la Central del Samur Social para proporcionar apoyo a personas sin hogar durante las horas más calurosas del día.
A medida que avanza esta crisis térmica, tiendas como Electricidad Sánchez Ventura han visto un aumento significativo en las ventas de ventiladores, cuyos precios oscilan entre 50 y 200 euros. Sin embargo, muchos modelos económicos ya están agotados debido a la alta demanda.
Aunque algunos optan por soluciones temporales como abanicos o pistolas de agua para niños pequeños, otros buscan alternativas más efectivas ante este clima extremo. La dueña del Gran Bazar Euro, donde se venden artículos económicos para combatir el calor, confirma: “Los ventiladores baratos volaron hace días”.
Afortunadamente, hay buenas noticias a la vista: meteorólogos anticipan una entrada de aire fresco desde el oeste peninsular hacia finales de semana, lo cual podría traer alivio temporal antes del fin de semana.





