Una nueva joya cultural en el corazón de Madrid
El Palacio de Gaviria, un emblemático edificio situado en la famosa calle del Arenal, ha reabierto sus puertas tras una exhaustiva restauración. Este histórico palacio ahora alberga Dalí infinito, una exposición permanente que ofrece a los visitantes la oportunidad de explorar la faceta menos conocida del célebre artista catalán Salvador Dalí, centrada en su producción escultórica a partir de 1973.
La muestra presenta 14 esculturas provenientes de la prestigiosa Colección Clot, cada una cargada de referencias culturales y literarias que reflejan la complejidad del pensamiento daliniano. Entre las obras más notables se encuentran Elefante cósmico, Mujer desnuda subiendo escalera, y Cristo de San Juan de la Cruz. Estas piezas no solo destacan por su técnica precisa, sino también por su capacidad para evocar un mundo onírico y surrealista.
El montaje de la exposición ha sido cuidadosamente diseñado para integrarse con los salones originales del palacio. La luz y las sombras juegan un papel crucial en esta experiencia, realzando la monumentalidad de cada escultura y creando un ambiente casi teatral que invita al espectador a sumergirse en el universo daliniano.
Aparte de las impresionantes esculturas, Dalí infinito también incluye dibujos preparatorios y obra gráfica que permiten a los visitantes seguir el desarrollo artístico del maestro desde los años treinta hasta finales de los setenta. Destaca especialmente su serie inspirada en La Divina Comedia, donde se puede apreciar cómo Dalí reinterpretó este clásico literario a través de su singular lente creativa.
A partir de ahora, tanto madrileños como turistas tienen acceso diario a esta fascinante exposición. El horario es todos los días desde las 10:00 hasta las 20:00 horas, con entradas generales a un precio asequible de 15 €, mientras que las entradas reducidas están disponibles por 11 €. Esta iniciativa busca democratizar el acceso al arte y permitir que más personas descubran el lado más experimental y menos conocido del genio surrealista.
No solo las esculturas son protagonistas; el propio Palacio de Gaviria cuenta con frescos elaborados por Joaquín Espalter y Rull, así como molduras decorativas que complementan perfectamente las obras expuestas. Este diálogo entre arte contemporáneo e historia arquitectónica convierte al palacio en un espacio único donde cada rincón cuenta una historia.



