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El fenómeno Bad Bunny: cámaras de cartón y el intercambio viral que arrasa en Madrid

Los conciertos de Bad Bunny en Madrid desatan una fiebre por las cámaras luminosas y un intercambio viral entre fans.

Rodrigo PeláezRodrigo Peláez· · 2 min de lectura

La fiebre por las cámaras de cartón luminosas

Los conciertos de Bad Bunny en Madrid han desatado una auténtica locura entre los asistentes, quienes no solo buscan disfrutar del espectáculo, sino también hacerse con uno de los codiciados objetos del evento: las cámaras de cartón luminosas. Estas cámaras, que se entregan a los fans al ingresar al Estadio Metropolitano, se han convertido en un símbolo del tour Debí tirar más fotos, generando una demanda sin precedentes.

Con el objetivo de obtener una cámara, muchos fans llegan horas antes al recinto. “La gente intenta llegar lo más pronto posible para que le den la cámara, porque no hay para todo el mundo”, comenta una asistente. La entrega se realiza justo después del control de seguridad y se ha vuelto un ritual casi sagrado para los seguidores del artista.

A medida que avanza la gira, la reventa de estas cámaras ha proliferado en plataformas como Wallapop y Vinted, donde algunos usuarios ofrecen hasta 350 euros por una cámara original. Este fenómeno ha llevado a que las redes sociales se inunden con tutoriales sobre cómo maximizar su uso tras el concierto.

No solo las cámaras están en juego; también ha surgido un interesante intercambio digital entre los asistentes. Durante el concierto, algunos jóvenes piden a otros grabar canciones con sus teléfonos móviles de alta gama. “Nos vieron con un iPhone 17 y nos pidieron grabar varias canciones”, relata otra asistente. Estos vídeos son compartidos instantáneamente mediante AirDrop, creando una red informal de colaboración entre desconocidos.

A pesar del ambiente festivo, no todo es positivo. Las entradas también forman parte de este circuito paralelo; una asistente cuenta cómo su compañera fue estafada por 170 euros al intentar conseguir otra entrada tras revender la suya por 300 euros debido a un imprevisto.

La influencia de Bad Bunny va más allá de la música. La moda relacionada con sus conciertos ha explotado gracias a colaboraciones como la colección Bad Bunny x Zara, así como alternativas económicas disponibles en plataformas como Shein o TikTok Shop. Una fan comparte su experiencia: “Compramos camisetas con las siglas DTMF por 11 euros cada una cuando en el sitio oficial costaban más de 45”. Esta tendencia refleja cómo el fenómeno cultural generado por Bad Bunny impacta todos los aspectos relacionados con sus conciertos.

Rodrigo Peláez

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Rodrigo Peláez