Un festín de sabores en el mercado municipal
Este martes, el mercado municipal de Tetuán se transformó en un auténtico escaparate de la rica tradición repostera de Madrid, dando inicio a las celebraciones por San Isidro. El evento, organizado por el Ayuntamiento de Madrid y la Asociación de Empresas de Pastelería Artesana (Asempas), reunió a pasteleros artesanales y vecinos para rendir homenaje a los dulces típicos que caracterizan esta festividad.
Las rosquillas, en sus diversas variedades como tontas, listas, de Santa Clara y francesas, fueron las protagonistas indiscutibles del día. Estas delicias no solo son un símbolo gastronómico reconocible en la capital española, sino que también representan una parte fundamental de la identidad cultural madrileña. La vicealcaldesa Inmaculada Sanz destacó que estas tradiciones son esenciales para mantener viva la esencia alegre y vibrante de Madrid.
Sanz también subrayó el impacto económico que tiene la celebración de San Isidro en la ciudad. Cada año se venden millones de rosquillas durante estas festividades, lo que genera importantes ingresos para el sector hostelero y turístico. En 2025, más de seis millones de unidades fueron vendidas en toda Madrid, evidenciando el atractivo que tienen estas tradiciones para locales y visitantes.
El evento no solo fue una celebración del pasado; también se habló sobre el futuro. La vicealcaldesa anunció una inversión significativa destinada a modernizar los mercados municipales con un enfoque en su digitalización y mejora infraestructural. “Queremos mantener estos espacios como lugares emblemáticos donde se respira calidad y cercanía”, afirmó Sanz.
Jonathan Yagüe, presidente de Asempas, resaltó cómo la semana dedicada a San Isidro es un momento clave para todos los madrileños. Habló sobre cómo las pastelerías artesanas están equilibrando tradición e innovación al ofrecer productos adaptados a diferentes necesidades dietéticas sin sacrificar su esencia artesanal.
El acto culminó con un reconocimiento especial a la pastelería Venecia, un establecimiento con más de 60 años dedicado a preservar la repostería tradicional madrileña. Este galardón resalta no solo su compromiso con la calidad artesanal sino también su papel crucial en mantener vivas las tradiciones culinarias locales.
A lo largo del evento, los asistentes disfrutaron además de actuaciones musicales y danzas tradicionales que aportaron al ambiente festivo característico del día. Con cada bocado dulce y cada nota musical resonando entre los asistentes, Tetuán celebró no solo una festividad religiosa sino también una rica herencia cultural que une a todos los madrileños.





