Hay noticias que uno lee dos veces para asegurarse de que no es una errata. La lista de Luis de la Fuente para el Mundial 2026 es una de ellas. Por primera vez en la historia, La Roja afronta una Copa del Mundo sin un solo futbolista del Real Madrid. Ni uno. Y lo más llamativo del asunto es que esta vez nadie puede echarle la culpa a las lesiones.
Un dato que parecía imposible
Durante décadas, mirar la convocatoria de España y no encontrar a alguien de blanco era casi tan raro como un Clásico sin polémica arbitral. Casillas, Raúl, Hierro, Sergio Ramos, Xabi Alonso, Carvajal… el Madrid siempre ponía nombres, incluso en los años más grises del club. El registro más bajo se remontaba a 1950, cuando Luis Molowny fue el único representante merengue. Setenta y seis años después, ese número ha bajado hasta el cero absoluto.
De los 26 convocados para el torneo que se juega este verano en Estados Unidos, México y Canadá, ninguno pertenece al conjunto madridista. El propio seleccionador lo zanjó sin rodeos: dijo que él mira si un jugador puede aportar a la selección, no el escudo que lleva en el pecho. Traducido del lenguaje diplomático de rueda de prensa: aquí se viene a jugar, no a presumir de camiseta.
Cuando la ausencia sí tenía excusa
Conviene recordar que algo parecido ya ocurrió, aunque con matices importantes. En la Eurocopa 2021, España compitió sin madridistas, pero entonces las bajas de Dani Carvajal y Sergio Ramos se debieron a problemas físicos. En Catar 2022, Luis Enrique llamó a Carvajal y a Marco Asensio, si bien el lateral acabó perdiéndose la cita por lesión a última hora.
La diferencia ahora es enorme: no hay enfermería que valga. Carvajal está disponible y aun así se ha quedado fuera, igual que Dean Huijsen, Fran García o Gonzalo García, nombres que muchos daban por hechos y que se cayeron de la lista definitiva. Es una decisión puramente deportiva, y eso es justo lo que la convierte en histórica de verdad.
Mientras en la capital todavía se frotan los ojos, el resto del país ya está calculando alineaciones, pidiendo el día libre del 15 de junio y, cómo no, preparando la quiniela mental para el debut. Porque si algo une a este país más que el propio fútbol es comentar el fútbol mientras se le añade un poco de emoción extra.
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Quién sí se ha ganado el billete
Si el Madrid no aporta nadie, alguien tendrá que rellenar ese hueco. Y ese alguien tiene un marcado acento azulgrana. El Barcelona coloca ocho futbolistas en la lista, entre ellos Lamine Yamal, Pedri, Gavi, Pau Cubarsí, Ferran Torres, Dani Olmo, Eric García y Joan García. Ocho, exactamente la misma cifra que viajó a Catar, lo que confirma que el eje del proyecto pasa por el Camp Nou.
El resto del bloque es un repaso por media Premier League con alguna sorpresa de propina: Rodri desde el Manchester City, David Raya, Martín Zubimendi y Mikel Merino en el Arsenal, Unai Simón, Aymeric Laporte y Nico Williams en el Athletic, Marc Cucurella en el Chelsea o Mikel Oyarzabal en la Real Sociedad. La defensa central, ese puesto que el Madrid solía cubrir con galones de sobra, queda en manos de Laporte, Robin Le Normand y el jovencísimo Cubarsí.
Un cambio de era con etiqueta de campeona
No es un detalle menor que España llegue a esta cita como vigente campeona de Europa. La generación que levantó la Eurocopa 2024 es la misma que ahora se atreve a romper una tradición de casi un siglo. Lamine Yamal, que cuando el Madrid dominaba las convocatorias ni siquiera había nacido, se ha convertido en el rostro visible de este recambio generacional.
El sorteo tampoco ha sido especialmente cruel. España quedó encuadrada en el Grupo H junto a Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay, con el estreno marcado para el 15 de junio ante los caboverdianos. Un grupo asequible sobre el papel, aunque ya sabemos que los papeles, en los Mundiales, se mojan con una facilidad pasmosa.
Lo que está claro es que esta convocatoria marca un auténtico punto de inflexión. Durante años se habló del bloque Madrid y del bloque Barça como dos polos que se repartían el vestuario de la selección a partes casi iguales. Hoy esa balanza se ha inclinado de forma tan radical que cuesta encontrar precedentes. De la Fuente ha tomado una decisión que, salga como salga el torneo, ya forma parte de la historia del fútbol español.
Y mientras los tertulianos afilan los micrófonos para debatir si esto es una osadía temeraria o pura justicia deportiva, el balón seguirá rodando como siempre. Que al final, con Madrid o sin Madrid, lo único que de verdad importa es que España vuelve a un Mundial y que este verano promete partidos para no levantarse del sofá ni para ir a por hielo.





