Un triunfo marcado por la controversia
El Santos logró una victoria crucial al vencer 2-0 al Remo en la novena jornada de la Serie A brasileña, gracias a los goles de Thaciano y Moises. Sin embargo, el verdadero espectáculo se dio fuera del campo, donde Neymar Jr. acaparó todas las miradas no solo por su destacada actuación, sino también por sus incendiarias declaraciones post partido.
A pesar de ser el mejor jugador del encuentro, Neymar no pudo evitar que un incidente en el minuto 85 opacara su rendimiento. Tras recibir un empujón del uruguayo Diego Hernández, el delantero brasileño reaccionó de manera impulsiva, lo que llevó al árbitro Savio Pereira Sampaio a mostrarle una tarjeta amarilla. Esta amonestación le costará a Neymar perderse el próximo partido contra el Flamengo debido a la acumulación de tarjetas.
No contento con la decisión arbitral, Neymar tuvo un cruce verbal con Hernández al finalizar el encuentro. El jugador del Remo le lanzó un insulto llamándolo «boludo», a lo que Neymar respondió despectivamente: «¿Quién eres tú? No juegas nada». Este intercambio dejó claro que las tensiones estaban altas en el campo.
En la entrevista posterior al partido, Neymar no se contuvo y criticó abiertamente al árbitro. Afirmó que la tarjeta amarilla fue injusta y que había sufrido varias entradas desleales durante el juego sin recibir protección adecuada por parte del colegiado. Su comentario más controvertido llegó cuando insinuó que «Savio se levantó medio de chico y vino así al partido», una frase que ha generado un gran revuelo mediático.
Las palabras de Neymar han sido interpretadas como misóginas en Brasil, ya que utilizar la expresión ‘de chico’ para referirse a una menstruación es considerado peyorativo. Este término proviene de ‘chiqueiro’, que significa pocilga en portugués y refleja una visión negativa sobre los ciclos menstruales.
A raíz de esto, muchos han cuestionado si las actitudes de Neymar reflejan una falta de respeto hacia sus compañeros y hacia las mujeres en general. La comunidad futbolística está dividida entre quienes defienden su pasión competitiva y quienes critican su falta de sensibilidad.





