La Comunidad de Madrid ha ensayado en el Real Coliseo Carlos III el rescate de las piezas artísticas ante un incendio. Es el quinto simulacro de este tipo que realiza en la región.
El Real Coliseo Carlos III, en San Lorenzo de El Escorial, ha sido escenario de un simulacro de incendio organizado por la Comunidad de Madrid para poner a prueba su plan de salvaguarda de bienes culturales. La prueba, coordinada por la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 (ASEM 112), contó con la participación de Protección Civil, Policía Local y Guardia Civil, y asistió el viceconsejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martín.
El ejercicio arrancó con una llamada al 112 que alertaba de un supuesto fuego en este edificio del siglo XVIII, declarado Bien de Interés Cultural. Los bomberos del Cuerpo regional simularon las labores de extinción y el rescate de las piezas, siguiendo las fichas de salvaguarda, documentos que recogen los procedimientos de retirada y manipulación de cada objeto, las vías de acceso y evacuación, los planos del inmueble y los sistemas de detección y extinción disponibles.
Los profesionales trasladaron al exterior los bienes que podían retirarse y protegieron en el interior los que debían permanecer en su ubicación.
Las piezas extraídas se depositaron en una zona habilitada para su embalaje, con la colaboración de técnicos de Cultura y del Equipo de Respuesta Logística Inmediata de Voluntarios de Protección Civil ante Emergencias (ERIVE). La Guardia Civil custodió los objetos hasta dar por extinguido el fuego simulado y devolverlos a su emplazamiento original.
Paralelamente, el SUMMA 112 simuló la atención sanitaria a los heridos y la Policía Local reguló los accesos y el tráfico en la zona.
Según la información facilitada por la Comunidad de Madrid, 142 edificios de la región cuentan ya con estas fichas, elaboradas por la Subdirección General de Patrimonio Histórico junto a los servicios de emergencias y cuerpos de seguridad. Cada una incluye un listado de los bienes muebles con niveles de prioridad, que distingue entre las piezas que pueden evacuarse y las que deben protegerse en su lugar.
El proyecto se puso en marcha a finales de 2019, tras el incendio de la catedral de Notre Dame de París en abril de ese año. Este simulacro es el quinto de estas características en la región, después de los realizados en la Catedral de La Magdalena de Getafe (2022), la Catedral Magistral de Alcalá de Henares (2023), la iglesia de Santa Catalina de Villamanta (2024) y el antiguo convento de Boadilla del Monte el año pasado.





