Una decisión dolorosa para la SD Nueva Montaña
La SD Nueva Montaña, un club de fútbol femenino con sede en Santander, ha tomado la difícil decisión de renunciar a su participación en el playoff de ascenso a la Segunda Federación. Este anuncio llega tras haber logrado el campeonato en su grupo dentro de la Tercera RFEF, un logro que debería ser motivo de celebración, pero que se ve empañado por una realidad económica desoladora.
En un comunicado oficial, la directiva del equipo expresó su profundo pesar al calificar esta decisión como “con un dolor inigualable”. El costo del desplazamiento para enfrentar a la UD Almería, campeona de su grupo, ha sido descrito como “inasumible” para un club que opera con recursos limitados. A pesar de los esfuerzos por reprogramar el partido a sábado, lo que podría haber reducido gastos y facilitado la disponibilidad de las jugadoras, la solicitud no fue aceptada.
Este caso pone de manifiesto una problemática más amplia dentro del fútbol femenino en España. A medida que el deporte crece y gana visibilidad, persisten barreras económicas que impiden a clubes modestos competir en igualdad de condiciones. La situación actual es un recordatorio incómodo sobre cómo las decisiones deportivas pueden estar condicionadas por factores económicos más que por el rendimiento en el campo.
A medida que se formaliza esta renuncia ante la Federación Española de Fútbol (RFEF), se plantea una serie de interrogantes sobre lo que sucederá con el playoff. La RFEF ya había fijado fechas para los partidos, incluso después del anuncio público del club cántabro, lo cual añade confusión a una situación ya complicada. Si se confirma la retirada, esto dejaría al Almería con el ascenso prácticamente asegurado.
Aunque 2026 promete ser un año clave para el crecimiento del fútbol femenino profesional en España, este episodio resalta las disparidades existentes entre clubes grandes y pequeños. Mientras algunos equipos disfrutan del auge mediático y financiero, otros luchan por sobrevivir y mantener sus sueños vivos. La historia de la SD Nueva Montaña es solo una entre muchas; sin embargo, sirve como un poderoso recordatorio sobre las realidades económicas que enfrentan los clubes humildes cada fin de semana.





