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La importancia de una buena memoria técnica en las licitaciones de obra pública

La memoria técnica se ha vuelto esencial en las licitaciones de obra pública, superando al precio en la importancia para la adjudicación.

Marcos López Quiroga
Marcos López Quiroga
· 4 min de lectura

Cualquiera que haya presentado una oferta a un concurso público sabe que el precio ya no es el rey absoluto que era antes. La memoria técnica se ha convertido en el elemento que realmente decide quién se lleva la adjudicación, y sin embargo sigue siendo la parte del expediente que muchas empresas tratan con menos mimo del que merece. Es curioso: se invierten semanas calculando hasta el último céntimo de la oferta económica y luego la documentación técnica se redacta en dos tardes, casi de memoria (nunca mejor dicho).

Qué es una memoria técnica y por qué decide el resultado

La memoria técnica es el documento donde la empresa explica cómo va a ejecutar la obra, no solo cuánto va a costar. Ahí entran la planificación de los trabajos, los medios que se van a emplear, la organización del equipo y las medidas de calidad, seguridad y medio ambiente previstas. En la mayoría de licitaciones de obra pública, este apartado pesa tanto o más que el criterio económico en la puntuación final.

Más allá del precio

Los órganos de contratación valoran, cada vez con más rigor, que el licitador demuestre conocimiento real del proyecto y no se limite a copiar párrafos genéricos de un pliego a otro. Una memoria bien construida transmite seguridad al tribunal evaluador: da la sensación de que la empresa ya se ha imaginado la obra terminada antes de empezar a excavar. Empresas como ICEPRO Ingenieros, consultora especializada en este tipo de documentación técnica, insisten precisamente en eso: la memoria no es un trámite, es donde se gana o se pierde el concurso.

Los elementos que marcan la diferencia

No todas las memorias técnicas son iguales, aunque a veces lo parezca cuando se leen varias seguidas y todas repiten las mismas frases hechas. Hay una serie de apartados que, bien desarrollados, suelen inclinar la balanza.

Planificación y metodología de los trabajos

Un cronograma realista, coherente con los plazos del pliego y adaptado a las particularidades del proyecto, es de lo primero que revisa cualquier evaluador con experiencia. No sirve de mucho un diagrama de Gantt bonito si luego no encaja con los rendimientos declarados o con los medios disponibles. La metodología debe explicar el cómo paso a paso: fases de ejecución, interdependencias entre tajos y previsión de posibles incidencias.

Medios técnicos y humanos

Aquí se detallan la maquinaria, el equipo humano y los recursos que la empresa pondrá a disposición de la obra. Cuanto más específico y ajustado al proyecto concreto, mejor. Las listas genéricas de maquinaria que podrían servir para cualquier obra de España suelen delatar una memoria hecha con prisa.

Organización y control de calidad

Los sistemas de control de calidad, las medidas de prevención de riesgos laborales y la gestión ambiental completan el bloque técnico. Son apartados que muchas empresas despachan con un par de párrafos, cuando en realidad son los que más puntos suelen aportar cuando están bien desarrollados y adaptados al pliego concreto.

Errores que hunden una oferta técnica

Hay fallos que se repiten en la mayoría de las licitaciones y que cuestan puntos, o directamente la exclusión: párrafos copiados de otras ofertas sin adaptar, incoherencias entre el cronograma y los medios propuestos, documentación desordenada o poco visual, y memorias tan largas que el evaluador acaba perdiendo el hilo entre tanta paja. Una memoria técnica no gana por kilos de papel, gana por claridad y por encaje exacto con lo que pide el pliego.

Por qué contar con especialistas cambia el resultado

Redactar una memoria técnica competitiva exige conocer a fondo tanto la normativa de contratación pública como la parte constructiva del proyecto, y no siempre hay tiempo ni personal interno para hacerlo con el nivel de detalle necesario. Por eso cada vez más constructoras e ingenierías recurren a consultoras especializadas en elaborar este tipo de documentación. Firmas como ICEPRO Ingenieros trabajan habitualmente con memorias técnicas para licitaciones de obra civil, ajustando cada documento al pliego concreto y a los criterios de valoración que se van a aplicar, en lugar de recurrir a plantillas reutilizadas.

Al final, una buena memoria técnica no es un adorno del expediente ni un texto de relleno para cumplir con el pliego. Es, muchas veces, la diferencia entre subir a la obra o quedarse mirando cómo la ejecuta la competencia.

 

Marcos López Quiroga

Escrito por

Marcos López Quiroga

Redactor de Actualidad

Sigue la actualidad de Madrid: sucesos, tribunales y la vida en los barrios de la ciudad.

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