Una campaña decidida para proteger la salud pública
La ciudad de Madrid ha concluido una intensa campaña de control de la oruga procesionaria, un insecto que representa un riesgo tanto para los humanos como para las mascotas. Durante los meses de enero y febrero, se han retirado más de 53.500 nidos de los árboles, lo que refleja un esfuerzo significativo por parte del Ayuntamiento para mitigar el impacto de estos insectos venenosos.
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha señalado que esta cifra es inferior a los 70.000 nidos eliminados el año anterior. Esta disminución se atribuye a las condiciones climáticas más severas y húmedas durante el invierno actual, que han afectado el desarrollo y proliferación de las orugas.
El programa integral contra la procesionaria se lleva a cabo en cuatro fases a lo largo del año. La primera fase comienza en verano con la colocación de trampas con feromonas sexuales, diseñadas para atrapar a los machos y evitar su reproducción. Este año se han instalado casi 5.000 trampas en toda la ciudad.
A partir de octubre y hasta noviembre, se implementa una técnica conocida como endoterapia en árboles seleccionados que son difíciles de alcanzar manualmente. Este tratamiento consiste en introducir productos fitosanitarios en la savia del árbol, asegurando así que lleguen a las hojas donde se alimentan las orugas.
Durante enero y febrero, se realiza la retirada mecánica de nidos en pinos y cedros, mientras que como medida preventiva adicional se instalan anillos alrededor del tronco de los árboles para impedir que las orugas desciendan al suelo. En esta última campaña se han colocado más de 5.300 anillos.
Los parques más afectados por esta plaga incluyen áreas con alta concentración de pinos y cedros como la Casa de Campo y Dehesa de la Villa, donde el Ayuntamiento ha intensificado sus esfuerzos.
A pesar del éxito parcial en el control de estas orugas, el Ayuntamiento advierte sobre los peligros asociados con su presencia. Los pelos urticantes pueden causar reacciones adversas en pieles sensibles, especialmente entre niños pequeños atraídos por su desplazamiento característico en fila.
Las autoridades recomiendan educar a los niños sobre estos riesgos mostrando imágenes e informando sobre cómo evitar acercarse a estas criaturas o sus nidos. Además, cualquier avistamiento debe ser reportado al servicio municipal llamando al número gratuito 010.





