Un festival que divide opiniones
El Festival Internacional de la Luz Madrid, que se llevará a cabo del 12 al 14 de marzo, ha encendido una nueva controversia en torno al río Manzanares. La instalación de esculturas luminosas a lo largo de sus orillas ha generado un fuerte rechazo por parte de colectivos ecologistas y vecinos, quienes argumentan que esta iniciativa transforma el ecosistema del río en un mero escenario para eventos turísticos.
A pesar de las objeciones, la justicia ha decidido inadmitir un recurso presentado por Ecologistas en Acción y la Asociación Vecinal Pasillo Verde-Imperial. Según fuentes del área de Medio Ambiente, el tribunal determinó que los demandantes no habían agotado las vías administrativas necesarias antes de llevar su denuncia a los tribunales. Este fallo se basa en la premisa de que no existía una ilegalidad flagrante como alegaban los denunciantes.
La decisión judicial señala que los ecologistas eran conscientes desde julio de 2024 de que su caso no era uno de ilegalidad evidente. A pesar del revés legal, estos grupos han manifestado su descontento con la colocación del alumbrado denominado «Nadar la noche», argumentando que contribuye a la «turistificación» del Manzanares y pone en riesgo su biodiversidad.
Los ecologistas han expresado su preocupación por lo que consideran una transformación inadecuada del Manzanares. En un comunicado reciente, afirmaron: «El Manzanares no es una plaza dura ni un ‘eventódromo’ a disposición del Consistorio; es un río vivo con biodiversidad recuperada que exige protección». Esta crítica se extiende más allá del festival actual, ya que también mencionan proyectos anteriores como el alumbrado ornamental en la Presa 6, objeto de litigios previos debido a su impacto ambiental.
La lucha por proteger el ecosistema fluvial continúa
A pesar de las adversidades legales, Ecologistas en Acción reafirma su compromiso con la Declaración de los Derechos del Río Manzanares. Este documento busca otorgar al río personalidad jurídica propia para garantizar su protección frente a iniciativas perjudiciales. Los activistas insisten en que cualquier evento o proyecto debe ser evaluado cuidadosamente para evitar comprometer la salud ecológica del entorno.
Bajo el lema «El Manzanares no se toca», prometen seguir luchando por la conservación del río mediante acciones sociales y legales.





