Los trabajos en el túnel de la A-5 avanzan en instalaciones y acabados mientras arranca la urbanización en superficie, que recuperará 100.000 m² de espacio público. El tráfico de salida se bifurcará desde el viernes 23 de octubre.
El soterramiento de la A-5 avanza en dos frentes simultáneos. Bajo tierra, el túnel está en fase de instalaciones y acabados y prepara su conexión con la M-30; en superficie, han comenzado las primeras labores de urbanización para convertir los antiguos carriles en un parque, según ha informado 20minutos. El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha detallado estos avances durante una visita a las obras.
Carabante ha asegurado que "lo peor ha pasado porque ya estamos viendo, nunca mejor dicho, la luz al final del túnel". El delegado calcula que quedan "apenas semanas" para que los vehículos puedan circular bajo tierra y ha advertido de que "los ciudadanos verán mayor actividad en superficie".
En el entorno de la avenida de Portugal, Padre Piquer y la futura boca del túnel ya se trabaja en la configuración de las nuevas vías, las aceras, el carril bici y las primeras zonas ajardinadas. La urbanización permitirá recuperar cerca de 100.000 metros cuadrados de espacio público ocupado hasta ahora por la autovía. Aunque el túnel se pueda recorrer a finales de 2026 o principios de 2027, los trabajos en superficie continuarán previsiblemente un año más.
Antes de que el tráfico desaparezca de la superficie, los conductores tendrán que adaptarse a una nueva bifurcación provisional. A partir del viernes 23 de octubre, se mantendrán los dos carriles por sentido, pero los que circulan en dirección salida de Madrid se bifurcarán a ambos lados de la futura boca del túnel, a la altura de la calle de Yecsa. Un carril irá por la derecha y otro por la izquierda.
"Los vehículos en sentido salida tendrán que circular en un carril a la derecha de esta boca del túnel y en otro carril en el sentido izquierdo", ha explicado Carabante.
Esta reorganización permitirá liberar el espacio necesario para ejecutar el vial que se mantendrá en superficie y reponer una canalización de agua potable afectada por las obras, según fuentes de Urbanismo. El siguiente paso, probablemente el último con grandes afectaciones, será el más delicado para la movilidad: para conectar con la M-30 se demolerán las rampas de entrada y salida que todavía están en servicio. Para ejecutar ese enlace, será necesario cortar el tráfico en ambos sentidos, una técnica que se denomina entronque y que, en este caso, se hará "en los dos sentidos a la vez", según ha detallado Carabante.
El Consistorio comunicará la próxima semana las fechas concretas de los cortes y de la posterior reapertura. La intervención obligará a planificar itinerarios alternativos, especialmente en el entorno de la avenida de Portugal, y el Ayuntamiento contempla recurrir a otros recorridos y al acceso por la M-40 para canalizar parte del tráfico. Carabante ha recordado que "ya se han producido cortes así" durante los últimos veranos, pero que ahora, "una vez que se corte y se demuela la rampa, la próxima reapertura del tráfico se hará con el túnel en servicio".





