Un nuevo giro en el caso de Ana Millán
La actual vicepresidenta de la Asamblea de Madrid, Ana Millán, ha sido exonerada de las acusaciones que pesaban sobre ella tras el archivo provisional de la causa que investigaba presuntos delitos durante su mandato como concejal en el Ayuntamiento de Arroyomolinos. La decisión fue tomada por la jueza Marta Hernández Lafuente, quien determinó que no existían indicios racionales que justificaran continuar con el proceso judicial.
El origen del conflicto se remonta a 2016, cuando el alcalde Carlos Ruipérez presentó una denuncia alegando irregularidades en la relación entre Millán y la empresa Neverland Eventos SL. Según los documentos, se insinuaba que había habido un delito de prevaricación administrativa relacionado con contratos públicos adjudicados a esta empresa, propiedad del empresario Francisco Vicente Roselló Baldó.
La magistrada concluyó que los pagos realizados a una cuenta vinculada a Millán correspondían a un contrato de alquiler legítimo. A pesar de las acusaciones iniciales, la jueza consideró que no había pruebas suficientes para sostener las imputaciones por cohecho o tráfico de influencias. En su auto, afirmó que “la mera conexión temporal entre los ingresos percibidos y la adjudicación de contratos no constituye un indicio suficiente” para atribuir delitos.
Tras conocerse esta resolución, el Partido Popular (PP) emitió un comunicado donde criticaba al PSOE y Más Madrid por haber ejercido como acusación popular durante todo este proceso. La presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, celebró la decisión judicial en redes sociales, expresando su alivio tras lo que calificó como “una década soportando juicios mediáticos”.
A raíz del sobreseimiento provisional dictado por el juzgado, se suspendieron también las declaraciones testificales programadas para junio de 2026. Este desenlace pone fin a un capítulo complicado para Ana Millán y podría tener repercusiones significativas en su carrera política dentro del PP madrileño.
A medida que se cierra este caso sin cargos formales contra ella, surge una reflexión sobre cómo las acusaciones pueden impactar en la vida pública y privada de los políticos. Aunque Ana Millán ha logrado salir airosa esta vez, el camino recorrido ha dejado huellas profundas tanto en su imagen como en su trayectoria profesional.





