Un nuevo capítulo de controversia política en Móstoles
La política en Móstoles se encuentra en el ojo del huracán tras la reciente denuncia interpuesta por la exconcejal del Partido Popular, quien ha acusado al alcalde Manuel Bautista y a su partido de acoso. Este escándalo ha tomado un giro inesperado con la aparición de un testigo clave que, sin embargo, tiene un pasado complicado.
La denunciante ha presentado como único testigo a David Zamorano, ex jefe de comunicación del Ayuntamiento durante un breve periodo. Zamorano, quien también estuvo involucrado en la campaña electoral del PP, envió un mensaje por WhatsApp a la exconcejal que ahora se convierte en pieza central de esta querella. Sin embargo, fuentes cercanas al Consistorio han señalado que «no hay pruebas más allá de este testimonio».
A medida que se desentrañan los hechos, surgen detalles sobre las investigaciones realizadas por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Según informes filtrados, Zamorano fue obligado a dimitir tras ser investigado por recibir contratos menores relacionados con publicidad del Ayuntamiento durante el mandato de Noelia Posse, quien fue alcaldesa antes que Bautista. Este hecho plantea interrogantes sobre posibles irregularidades en la adjudicación de contratos públicos.
Los datos revelan un incremento notable en los contratos otorgados a empresas vinculadas a Zamorano. En 2019, las adjudicaciones alcanzaron casi 58.200 euros, una cifra alarmante si se compara con los apenas 8.100 euros asignados dos años antes. Este aumento coincide con el ascenso político de Posse y sus encuentros personales con Zamorano en hoteles locales.
A pesar de su vinculación previa con el PP, después de su salida del Ayuntamiento, Zamorano parece haber cambiado su lealtad política hacia el PSOE. Un audio recientemente divulgado muestra cómo instaba a miembros socialistas a organizar protestas contra figuras prominentes del PP como Isabel Díaz Ayuso. Esto añade una capa más compleja al conflicto y sugiere que las motivaciones detrás de estas acusaciones pueden ser más profundas y estratégicas.
Tanto la exconcejal como Zamorano han sido acusados por Bautista de actuar desde una perspectiva personal debido a sus frustradas aspiraciones profesionales dentro del proyecto municipal. La exconcejal ocupaba el segundo lugar en la lista electoral pero no logró obtener el cargo deseado como vicealcaldesa; además, su pareja también había solicitado un puesto dentro del Ayuntamiento sin éxito.
A medida que avanza esta historia llena de giros inesperados y acusaciones mutuas, queda claro que Móstoles enfrenta uno de sus momentos más turbulentos políticamente hablando. Las repercusiones podrían afectar no solo al actual gobierno local sino también al futuro político tanto del PP como del PSOE en esta localidad madrileña.





