El partido afronta la campaña electoral con la vista puesta en la amnistía a Puigdemont y la resaca de los decretos de vivienda tumbados en el Congreso. La dirección madrileña activa a sus cuadros para movilizar el voto en la región.
La dirección del PSOE de Madrid ha comenzado a desplegar su maquinaria de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre, unos comicios que, según publica 20minutos, llegan envueltos en una inquietud poco habitual en la democracia española. La campaña arranca con la amnistía a Carles Puigdemont ya avalada por el Constitucional y con el rechazo del Congreso a dos decretos sobre vivienda que el Gobierno intentó repescar por la vía de la Diputación Permanente tras la disolución de las Cortes.
En la federación madrileña, esos dos frentes marcan la agenda. Por un lado, la dirección que lidera Juan Lobato trabaja en explicar el alcance de la ley de amnistía en los municipios de la región, donde el partido quiere frenar el desgaste que las encuestas atribuyen a la medida. Por otro, los responsables de vivienda han recibido instrucciones de trasladar a los ayuntamientos la necesidad de que los decretos decaídos no dejen sin efecto ayudas al alquiler ya comprometidas con inquilinos de la Comunidad de Madrid.
El calendario aprieta. La precampaña se solapará con la tramitación del censo electoral de la llamada Ley de Nietos, un asunto que el Supremo tiene pendiente de una suspensión cautelar y que el PSOE madrileño sigue con atención porque afecta al cuerpo electoral que podrá votar el 29-N.
«La cuestión está sometida a un debate que divide a los juristas»
Esa es la fórmula que, según el análisis publicado, repiten los defensores de las maniobras del Ejecutivo para justificar decisiones cuestionadas. En la sede de la calle Ferraz, la dirección federal evita ese tipo de declaraciones y centra el mensaje en la gestión, pero en Madrid los cuadros locales admiten que la campaña será de desgaste mutuo.
El partido tiene previsto cerrar en los próximos días el reparto de candidaturas por la circunscripción de Madrid, la más grande de España, con 37 escaños en juego. La dirección provincial quiere que los cabezas de lista sean perfiles de gestión municipal, con alcaldes y concejales de la región en puestos de salida, para contrarrestar el relato de la corrupción y las trampas institucionales que la oposición ha instalado en la opinión pública.
Los socialistas madrileños se juegan mantener el tipo en un feudo donde el PP ha ganado las tres últimas citas electorales. La incógnita es cuánto moviliza la amnistía al votante de izquierdas y cuánto activa al de derechas. La respuesta, el 29-N en las urnas.





