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Por qué el botón de emergencia es clave para el envejecimiento activo en casa

Hablamos sobre la importancia de contar con un botón de emergencia en casos de envejecimiento activo en casa.

Ana TorresAna Torres· · 3 min de lectura

Para la inmensa mayoría de nuestros mayores, solo pensar en ser llevados a una residencia implica de inmediato una puerta abierta a la depresión. De forma general, se prefiere envejecer en la que es la casa propia, con las cosas que se han ido guardando durante toda una vida, para seguir activo con las rutinas cotidianas y no abandonar una forma de ser y estar en el mundo que permite seguir viviendo con alegría y seguridad. Sin embargo, cuando llega la dependencia, es fácil replantearse esta situación.

Las personas de la tercera edad, en la mayoría de los casos, dejan de hacer cosas por temor a que les pueda pasar algo y no haya nadie cerca para socorrerlos. De este modo, se crea un círculo vicioso en el que se sale menos, se camina con más inseguridad, se evitan ciertas estancias de la casa, por lo que se practica menos, se ejercitan menos y se acelera su dependencia.

Cuando llega esta situación siempre se puede recurrir a elementos tecnológicos, como el pulsador de SICOR teleasistencia, transformando la forma de estar en el mundo al aportar un extra de seguridad y tranquilidad. Tener al alcance un botón que conecta con ayuda real, inmediata, implica, además, poseer un respaldo emocional. Es saber que, pase lo que pase, alguien vendrá a ayudar cuando sea necesario.

Con esta ayuda se recuperan pequeños gestos y hábitos que se habían ido abandonando. Volver a ducharse con más tranquilidad, bajar a comprar el pan, incluso quedarse solo en casa sin esa inquietud constante.

Autonomía que se siente en el día a día

La palabra autonomía es valerse por uno mismo, pero también es poder decidir sin miedo, es mantener cierto grado de libertad. Elegir cuándo salir, cuándo descansar o si hoy apetece cocinar algo más elaborado sin estar pensando en lo que podría salir mal.

En este sentido, el botón de emergencia funciona sin interferir ni molestar, no exige un aprendizaje complicado. Está ahí, discreto, esperando no ser usado… pero listo cuando hace falta. La casa deja de ser un espacio lleno de posibles riesgos para volver a ser un lugar bajo control.

Por otro lado, cuando la persona mayor se siente más segura gracias a este tipo de apoyos, se reducen las llamadas constantes para “ver si todo va bien”, baja la tensión en las visitas y desaparece, en parte, esa vigilancia continua que es pesada e incómoda. La confianza vuelve a equilibrar la relación.

El envejecimiento activo, además de interferir en lo físico, también pasa por cómo se siente una persona consigo misma. Si se siente capaz, preparada y con recursos, esto influye de forma directa y positivamente en su estado de ánimo.

Hay quienes describen este tipo de dispositivos como una “segunda oportunidad para estar tranquilos”, porque dejan atrás esa continua preocupación, esa que aparece al anochecer o cuando la casa se queda en silencio.

Los riesgos permanecen aun cuando se tiene un botón de emergencia, pero cambia la forma de afrontarlos y se puede vivir con cierta normalidad, manteniendo las rutinas, conservando la independencia y, sobre todo, sin tener que renunciar a esa sensación tan valiosa de seguir siendo dueño de tu vida.

Ana Torres

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Ana Torres