Intervención policial y social en la Casa de Campo
En una operación coordinada que tuvo lugar el pasado jueves por la mañana, la Policía Municipal de Madrid desmanteló un campamento ilegal que albergaba a más de 40 personas sin hogar en la emblemática Casa de Campo. Este desalojo se llevó a cabo sin incidentes, gracias a la colaboración con los equipos del Samur Social, quienes ofrecieron alternativas habitacionales a los afectados.
El asentamiento había crecido notablemente en las últimas semanas, extendiéndose por áreas cercanas a la fuente de Las Estrellas y otras zonas adyacentes. Los residentes locales habían expresado su preocupación por las condiciones insalubres y el aumento de inseguridad que generaba este campamento. Las autoridades decidieron actuar tras recibir múltiples quejas sobre el impacto negativo en la comunidad.
A pesar del esfuerzo del Samur Social para ofrecer asistencia, solo 10 de las más de 40 personas desalojadas aceptaron las opciones de alojamiento disponibles. Muchos optaron por rechazar estas ofertas, alegando que preferían permanecer en las calles. Uno de los desalojados comentó: “Prefiero quedarme fuera, me siento más tranquilo”, reflejando una realidad compleja donde el miedo a lo desconocido puede ser mayor que las dificultades actuales.
Desde el Ayuntamiento, se ha reiterado el compromiso con una gestión adecuada del espacio público y una atención integral hacia las personas sin hogar. Un portavoz afirmó: “Vamos a entrevistarles para conocer más sobre su situación y valorar los recursos disponibles”. Sin embargo, también reconocieron que no pueden forzar a nadie a aceptar ayuda, lo cual complica aún más esta problemática social.
Desde principios de 2025, Madrid ha desmantelado un total de 622 asentamientos ilegales. Esta cifra pone de manifiesto la magnitud del problema del sinhogarismo en la capital española. La Policía Municipal ha asegurado que continuará con sus esfuerzos para establecer vínculos con estas personas vulnerables y ofrecer soluciones habitacionales sostenibles.
A medida que avanza este proceso, es evidente que se requiere un enfoque multifacético para abordar no solo los síntomas del sinhogarismo sino también sus causas subyacentes. La intervención en estos asentamientos es considerada un desafío complejo pero esencial para garantizar tanto la seguridad pública como el bienestar social.





