Un 8 de marzo marcado por la división en el feminismo madrileño
El Día Internacional de la Mujer se aproxima y Madrid se alista para una jornada que promete ser intensa, pero también polarizada. Este año, como ha sucedido desde 2022, la capital española verá dos manifestaciones feministas que, aunque coinciden en fecha y hora, divergen en sus trayectorias y mensajes. La lucha por la igualdad de género toma diferentes formas en las calles de Madrid.
La primera movilización es organizada por la Comisión 8M, que partirá desde Atocha hacia la parada de metro de Sevilla. Su lema, ‘Feministas antifascistas. Somos más. En todas partes’, busca unir voces contra el patriarcado y otras formas de opresión social. Por otro lado, el Movimiento Feminista de Madrid comenzará su recorrido en Cibeles y finalizará en la Plaza de España bajo el mantra ‘Ni veladas, ni explotadas, ni prostituidas’. Ambas marchas reflejan no solo una lucha por los derechos de las mujeres, sino también un contexto político complejo.
La división entre estas corrientes no es nueva; comenzó a hacerse evidente hace dos años debido a desacuerdos sobre temas cruciales como la ley trans, posturas sobre la prostitución y diferencias políticas relacionadas con leyes como el ‘sí es sí’. Esta fractura ha llevado a que cada grupo defina su propia agenda y enfoque dentro del movimiento feminista.
El manifiesto del Movimiento Feminista de Madrid destaca una preocupación global por los derechos de las mujeres, haciendo hincapié en situaciones críticas en lugares como Palestina o Afganistán. Este grupo aboga por un modelo abolicionista respecto a la prostitución, argumentando que este enfoque puede salvar vidas y ofrecer alternativas reales a quienes han estado involucradas en esta actividad.
Por su parte, el manifiesto de la Comisión 8M enfatiza una lucha más amplia contra diversas formas de violencia machista y desigualdades sociales. Sus organizadoras expresan su miedo ante problemas cotidianos como el acceso a servicios públicos básicos o la inseguridad económica que enfrentan muchas mujeres hoy en día.
A medida que ambas marchas se preparan para salir a las calles este 8M, queda claro que las mujeres están dispuestas a alzar sus voces frente a un sistema que aún perpetúa desigualdades. Con un trasfondo lleno de miedos —desde el acoso hasta los feminicidios— estas movilizaciones buscan transformar esa angustia en acción colectiva.





