El responsable de una organización madrileña que fabrica prótesis con impresión 3D defiende que el tercer sector pague salarios y genere ingresos sin renunciar a su misión social.
El tercer sector no tiene por qué vivir de subvenciones ni de la precariedad. Lo sostiene el fundador de una ONG con sede en Madrid que lleva casi una década fabricando prótesis con impresión 3D y que hoy también desarrolla productos de apoyo, proyectos educativos y laboratorios tecnológicos, según publica 20minutos.
Su tesis parte de una escena reciente en la capital: una mujer de 87 años, Maricarmen, salió en camilla de la casa en la que había vivido más de siete décadas después de que una sociedad inmobiliaria comprara el edificio y el conflicto acabara en desahucio.
Para este emprendedor social, esa imagen resume una idea instalada: que para que alguien gane dinero otro tiene que perder. Él la rechaza y defiende que una organización social necesita pagar salarios, alquileres, materiales y herramientas, y contar con ingenieros, comunicación y buenos profesionales.
"Cuanto antes entendamos que hacer el bien puede generar empleo, oportunidades y riqueza, más posibilidades tendremos de construir una economía donde prosperar y ayudar formen parte de la misma conversación"
El fundador, que trabaja como conferenciante, artista y emprendedor social, sostiene que ganar dinero no determina el valor moral de un proyecto y que la pregunta relevante es cómo se gana y qué provoca después. Frente a quienes obtienen rentabilidad expulsando o especulando, sitúa a empresas y organizaciones que generan ingresos resolviendo problemas o creando empleo.
Su recorrido incluye la creación de una ONG que empezó con prótesis impresas en 3D y que hoy suma acciones con empresas y proyectos educativos. De ahí su conclusión: la bondad no pertenece solo al tiempo libre, también puede ser una profesión.





