Controversia en Pinto por un centro de menores
La localidad de Pinto se encuentra en medio de una intensa polémica tras la decisión del Ayuntamiento de investigar el uso de una vivienda como centro para menores extranjeros no acompañados. La administración local ha solicitado documentación a los responsables del inmueble, advirtiendo que, si no se cumplen las normativas urbanísticas y administrativas, se iniciará un expediente para su cierre.
La controversia surgió a raíz de las quejas presentadas por los vecinos a principios de abril. En respuesta, el Consistorio ha llevado a cabo un análisis exhaustivo para determinar si el uso actual del inmueble es compatible con la normativa local. Según el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), este tipo de propiedades debe ser utilizado principalmente como vivienda unifamiliar, aunque permite ciertas excepciones bajo condiciones específicas.
El PGOU establece que se pueden habilitar pequeñas residencias o centros de acogida siempre que cumplan con requisitos estrictos, incluyendo la obtención de una autorización expresa previa. Sin embargo, hasta ahora no hay constancia de que se haya solicitado o concedido dicha licencia para la actividad asistencial que se lleva a cabo en la vivienda cuestionada.
Ante esta situación, el Ayuntamiento ha dado un plazo de 15 días a los responsables del centro para presentar toda la documentación necesaria. Si no se recibe información o si esta no acredita el cumplimiento normativo, se procederá al cese inmediato de actividades en el lugar.
Fran Pérez, primer teniente de alcalde y concejal responsable del área de Urbanismo y Medio Ambiente, ha criticado abiertamente al Gobierno central por su gestión en relación con la distribución de menores. Pérez sostiene que esta práctica convierte a los menores en “mercancía”, siendo trasladados sin criterio ni consulta previa con las administraciones locales. Además, considera que esto representa un ataque directo a la autonomía municipal garantizada por la Constitución.
A medida que avanza esta situación, Pinto enfrenta un dilema entre cumplir con las normativas vigentes y atender las necesidades sociales derivadas del aumento en la llegada de menores extranjeros. La comunidad local observa atentamente cómo se desarrollan los acontecimientos mientras esperan respuestas claras sobre el futuro del centro.





