Un fenómeno meteorológico sin precedentes
El 12 de mayo de 1886, Madrid vivió una jornada que quedaría grabada en la memoria colectiva de sus habitantes. En cuestión de minutos, el cielo se oscureció y un tornado devastador se desató sobre la capital española, dejando a su paso una estela de destrucción y caos. Este evento, considerado uno de los más intensos jamás registrados en el país, ha sido objeto de estudio y reflexión a lo largo del tiempo.
El tornado comenzó su trayectoria en Carabanchel Alto, avanzando hacia el noreste con una fuerza inusitada. Con vientos que alcanzaron velocidades estimadas de hasta 266 kilómetros por hora, arrasó edificios, arrancó árboles centenarios y volcó carruajes, sembrando el pánico entre los ciudadanos. Las crónicas contemporáneas describen escenas dantescas: tejados volando y calles cubiertas por escombros.
A pesar del tiempo transcurrido, las cifras exactas sobre las víctimas siguen siendo motivo de debate. Se estima que el número de fallecidos podría oscilar entre varias decenas y cerca de medio centenar, además de más de un centenar de heridos. El impacto fue tal que lugares emblemáticos como el Casón del Buen Retiro y el Real Jardín Botánico sufrieron daños significativos.
Según expertos como Manuel Mora García, meteorólogo de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), aquel día se produjo una combinación excepcional de condiciones atmosféricas. La actividad convectiva generó tormentas intensas acompañadas por granizo y fuertes rachas de viento. Este fenómeno no fue aislado; se cree que otro tornado pudo haber afectado también áreas cercanas a Guadalajara.
A diferencia del Cinturón Tornádico estadounidense, donde estos fenómenos son comunes, en España los tornados suelen ser menos frecuentes y generalmente menos intensos. Sin embargo, cuando ocurren en el interior peninsular pueden ser especialmente violentos durante episodios climáticos extremos.
A medida que se cumplen 140 años desde este evento catastrófico, surge la inevitable pregunta: ¿podría volver a suceder algo similar? Aunque los meteorólogos consideran que la probabilidad es baja, no lo descartan completamente. La dificultad para predecir estos fenómenos sigue siendo un desafío significativo para la comunidad científica actual.



