Dos niñas de entre tres y siete años habrían sido víctimas de agresiones sexuales en un campamento de verano. La Guardia Civil ha abierto una investigación tras las denuncias de los padres.
La Guardia Civil ha iniciado una investigación sobre presuntas agresiones sexuales a dos niñas en un campamento de verano en Arroyomolinos, Madrid. Las menores, que tienen entre tres y siete años, habrían sido víctimas de un monitor que fue despedido el pasado viernes por la empresa organizadora del evento. Este incidente ha generado una gran preocupación entre los padres, quienes se enteraron del caso durante el fin de semana a través de otros progenitores.
El campamento, que alberga cerca de un centenar de niños de entre tres y doce años, se lleva a cabo en el colegio público Legazpi. Según las denuncias presentadas, las agresiones ocurrieron el pasado 9 de julio. Sin embargo, los padres no fueron informados hasta el 17 de julio, lo que ha desatado la indignación entre ellos. «Es inaudito que no se haya informado a los padres sobre un hecho tan grave», expresó uno de los afectados.
Las trabajadoras del campamento que descubrieron la situación relataron que encontraron a las dos niñas desnudas junto al monitor en un baño. A pesar del descubrimiento alarmante, la dirección del campamento aparentemente minimizó la gravedad del asunto y optó por trasladar al monitor a otra área en lugar de notificar a las autoridades o informar adecuadamente a los padres.
Tras conocer lo sucedido, varios progenitores acudieron al colegio para exigir explicaciones sobre la supuesta ocultación del incidente. Posteriormente, contactaron con la Policía Local y la Guardia Civil para denunciar lo ocurrido. Las menores han sido llevadas a un centro médico para ser examinadas como parte del protocolo establecido para estos casos.
A pesar de su corta edad, las niñas han comenzado a relatar detalles sobre las presuntas agresiones. Una menor mencionó que el monitor tenía sus pantalones bajados durante los incidentes y expresó: «Nos hacía daño», añadiendo que intentó apartarlo.
Una madre también reveló que su hija había manifestado previamente su deseo de no asistir al campamento ni participar en actividades acuáticas; ahora cree haber encontrado la razón detrás del rechazo.
Los relatos indican que el monitor jugaba con las niñas simulando una arañita mientras recorría sus piernas con los dedos y avanzaba hacia sus zonas íntimas. Esta información ha llevado a otros padres a investigar si sus hijos también tuvieron interacciones inapropiadas con el trabajador denunciado.
Los agentes han convocado este lunes a varios empleados del campamento para tomarles declaración mientras continúan buscando al monitor implicado en estas acusaciones graves. Se sabe que este individuo llevaba apenas una semana trabajando allí antes del despido inmediato tras conocerse las denuncias. Los padres están hablando con sus hijos para determinar si alguno tuvo contacto directo con él durante su breve tiempo en el campamento.
Este caso resalta la importancia crítica de mantener protocolos claros y efectivos para proteger a los menores en entornos recreativos y educativos. Los progenitores afectados están decididos a obtener respuestas claras sobre cómo se manejó esta situación tan delicada.





