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El software de gestión de activos digitales puede facilitar el trabajo de muchos empleados

Centraliza imágenes, vídeos y documentos en un único lugar. Descubre cómo un software DAM ayuda a marketing, ventas y eCommerce a encontrar archivos más rápido y reducir errores.

Daniel ZambranoDaniel Zambrano· · 4 min de lectura

En muchas empresas, encontrar una imagen concreta lleva más tiempo del que debería. Una persona recuerda que el archivo existe, otra cree que está guardado en una carpeta compartida y una tercera tiene una versión más reciente en su correo. Mientras tanto, una campaña espera, una tienda online muestra una foto antigua o un proveedor recibe material que ya no debería utilizar.

Este tipo de situación no suele deberse a una falta de esfuerzo. El problema aparece cuando la cantidad de imágenes, vídeos, documentos, logotipos y archivos gráficos supera lo que una estructura de carpetas tradicional puede manejar de forma práctica.

Un archivo compartido no siempre es suficiente

Google Drive, Dropbox y otros servicios similares pueden funcionar bien para equipos pequeños con pocos archivos. La situación cambia cuando una empresa trabaja con cientos de productos, varios mercados, muchas campañas o numerosos colaboradores externos.

Un digital asset management software permite guardar los archivos en un entorno común y añadir información que facilite su localización. En lugar de depender únicamente del nombre del archivo o de la carpeta elegida por quien lo subió, los empleados pueden buscar mediante etiquetas, metadatos, productos, idiomas, mercados o estados de aprobación.

La ventaja se percibe en acciones sencillas. Un comercial puede encontrar la presentación más reciente sin escribir a marketing. Un responsable de comercio electrónico puede localizar la imagen aprobada de un producto. Un diseñador puede comprobar si ya existe una fotografía antes de encargar otra sesión.

Marketing trabaja con menos interrupciones

Los departamentos de marketing suelen recibir muchas peticiones pequeñas. Ventas necesita un folleto, una agencia solicita logotipos, un distribuidor pide imágenes en alta resolución y un compañero busca el anuncio utilizado el año anterior.

Cada solicitud puede parecer breve, pero la suma ocupa una parte considerable de la jornada. Un sistema DAM permite que los usuarios autorizados encuentren y descarguen el material por sí mismos. Marketing dedica menos tiempo a responder correos, revisar carpetas y reenviar archivos pesados.

El sistema también puede mostrar qué versión está aprobada. Esta función resulta útil cuando una campaña ha pasado por varias correcciones o cuando la empresa ha actualizado su identidad visual. Los empleados dejan de elegir entre archivos llamados “final”, “final nuevo” y “final definitivo”.

Los equipos creativos conservan el control

Diseñadores, fotógrafos y responsables de contenido también pueden beneficiarse. Un DAM permite almacenar fotografías, vídeos, archivos vectoriales, documentos y presentaciones junto con datos sobre su uso.

Los permisos ayudan a evitar que un archivo en preparación llegue a otros departamentos antes de estar terminado. También es posible limitar el acceso según el usuario, el cliente o el equipo. De este modo, una agencia externa puede cargar material sin ver contenidos confidenciales que pertenecen a otro proyecto.

Las marcas de agua, las fechas de caducidad y el historial de versiones pueden aportar un control adicional. Estas funciones tienen especial valor cuando existen licencias de imagen, campañas temporales o materiales que solo pueden utilizarse en determinados países.

Ventas, producto y comercio electrónico también ganan tiempo

Un sistema DAM no está reservado al departamento de marketing. El equipo de producto puede vincular fotografías, manuales, etiquetas energéticas y fichas técnicas con la información de cada artículo. Comercio electrónico puede acceder a los archivos adecuados para actualizar la web. Ventas puede descargar presentaciones y catálogos sin esperar una respuesta de otro departamento.

La conexión entre la información del producto y sus archivos reduce errores. Cuando una fotografía pertenece a una referencia concreta, esa relación queda registrada. Resulta más sencillo evitar que una tienda online muestre un envase antiguo o que un catálogo incluya una ficha técnica equivocada.

¿Qué empresas deberían planteárselo?

Una empresa debería estudiar un DAM cuando sus empleados pierden tiempo buscando archivos, crean contenido que ya existía o utilizan versiones incorrectas con frecuencia. También merece atención cuando participan muchas agencias, proveedores, distribuidores o equipos internacionales.

Las empresas de retail, producción, comercio electrónico y bienes de consumo suelen manejar grandes bibliotecas digitales. Sin embargo, el tamaño no es el único criterio. Una organización más pequeña también puede necesitar un DAM si produce mucho contenido o debe controlar cuidadosamente quién accede a cada archivo.

Antes de elegir una solución, conviene revisar cómo se trabaja en la actualidad. ¿Dónde se guardan los archivos? ¿Quién los busca? ¿Qué errores se repiten? ¿Qué sistemas deberían conectarse con la nueva plataforma? Las respuestas permiten separar las funciones útiles de las que solo quedan bien en una demostración.

Daniel Zambrano

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Daniel Zambrano