En los últimos meses, el nombre de Alejandra Martínez Velasco se ha colado en titulares, hilos de redes sociales y vídeos virales por una razón muy concreta: es la periodista que aparece, micrófono en mano, justo delante de Vito Quiles cada vez que este pisa el Congreso. Y, dicho sea de paso, no se va precisamente con respuestas amables.
Su forma de trabajar es directa, incómoda y con esa pizca de paciencia infinita que solo tienen quienes saben que la pregunta importa más que la respuesta evasiva. Ahí radica buena parte de su tirón mediático.
Quién es Alejandra Martínez Velasco
Antes de convertirse en uno de los rostros habituales del periodismo de calle, Alejandra Martínez Velasco se formó como jurista y politóloga, con especialización en género, migraciones y derechos humanos. Ese perfil académico se nota cuando hace preguntas: no improvisa, no rellena, va a la yugular del expediente.
Llegó al gran público gracias a su activismo. Participó en la Global Sumud Flotilla rumbo a Gaza, una experiencia que la situó en el radar mediático mucho antes de presentar nada en televisión. De ahí, casi sin escala, dio el salto al periodismo en pantalla.
Se define abiertamente como feminista, queer y de izquierdas, algo que no ha tardado en convertirse en diana habitual de sus detractores. A ella, por lo que se ve en cámara, le da exactamente igual: sigue preguntando.
Para quién trabaja: Canal Red y Despierta!
Su casa profesional es Canal Red, el medio digital impulsado por el entorno de Pablo Iglesias. Desde octubre de 2025 conduce Despierta!, el informativo matinal del canal que se emite de lunes a viernes y que combina entrevistas, mesa de análisis y, sobre todo, mucho contenido de calle.
En esa franja, Martínez Velasco comparte espacio con Pablo Echenique y un panel rotatorio de politólogas y periodistas como Arantxa Tirado, Cristina Buhigas, Bake Gómez o Irene Zugasti. El programa apuesta por un formato largo, directo, y con vocación de incomodar a quien toca incomodar.
Pero su sello personal no está tanto en el plató como en las puertas del Congreso de los Diputados, donde se ha convertido en una presencia recurrente. Allí persigue, literalmente, a quienes consideran que con un “sin comentarios” basta. Spoiler: con ella, no basta.
Una reportera que no se va sin la respuesta
Lo que distingue a Martínez Velasco frente a otros perfiles parecidos es su capacidad para encadenar preguntas concretas, con datos sobre la mesa y sin entrar al trapo de la provocación. Cuando el interpelado se pone bordo, ella no levanta la voz: simplemente repite la pregunta. Y otra vez. Y otra. Hasta que el silencio se vuelve más elocuente que cualquier titular.
Esa fórmula, sencilla en apariencia, ha hecho que sus vídeos circulen como la pólvora en redes. Y también que algunas figuras del espectro político preferirían, sinceramente, no verla aparecer cuando bajan las escaleras del Congreso.
Sus últimos roces con Vito Quiles
Aquí es donde la cosa se pone interesante. El gran tema recurrente de Alejandra Martínez Velasco con Vito Quiles es la financiación: contratos, dinero público, vínculos con partidos. La periodista lleva meses intentando que el agitador responda públicamente sobre todo ese asunto, y el agitador lleva meses intentando esquivarla con resultados, digamos, desiguales.
El primer episodio sonado se produjo a comienzos de febrero de 2026, durante un acto del PP en Aragón en el que Quiles entrevistó al presidente autonómico Jorge Azcón. Martínez Velasco le preguntó por qué su jefe se negaba a entregar sus contratos a la jueza que investiga uno de sus casos abiertos. La respuesta no llegó. La pregunta, en cambio, dio la vuelta a internet.
Pocos días después, el episodio escaló. Según denunció públicamente Pablo Iglesias en redes sociales, Quiles llegó a soltarle a la periodista la frase “Si yo fuera un escuadrista, tú no tendrías dientes”, y todo ello ocurrió en presencia de agentes de la Policía Nacional. La frase, además de poco diplomática, abrió un debate enorme sobre los límites del oficio y la seguridad de los reporteros que cubren ciertos perfiles.
El incidente del fan con la pistola
El capítulo más grave llegó cuando, en una de esas guardias en el Congreso, un seguidor de Quiles se acercó a Martínez Velasco y soltó la perla: “Vito, dame la pistola que lo hago yo”. El propio Quiles, según las imágenes que circularon, sonrió y se alejó del lugar.
Lo que no sabía el aficionado a las amenazas es que pronto saldría su currículum: el individuo había sido condenado en 2021 por intento de asesinato tras agredir brutalmente a un tatuador en Asturias, además de acumular antecedentes desde la minoría de edad. La periodista, lejos de echarse atrás, interpuso una denuncia por amenazas de muerte ante la Policía Nacional. Días después, el sujeto fue detenido y el caso quedó en manos de los juzgados.
Por qué su figura genera tanto ruido
La combinación es, en realidad, bastante explosiva: una reportera con formación jurídica, postura política nítida, y una insistencia que raya lo notarial, frente a un personaje mediático que ha hecho de su impredecibilidad parte del espectáculo. Cuando se cruzan, salta la chispa, y las redes hacen el resto.
A su favor juega que no improvisa preguntas: cuando aparece con el micrófono, suele tener fechas, cifras y nombres. Eso convierte cada encuentro en un examen incómodo, no en una bronca de pasillo.
Más allá de cómo se valore su línea editorial, Alejandra Martínez Velasco ya forma parte del paisaje habitual de la información política española de calle. Le gustará a unos, le caerá fatal a otros, pero ignorarla, a estas alturas, es bastante complicado. Sobre todo si te llamas Vito.





