El Ayuntamiento de Móstoles ha decidido no personarse en el juicio por la demolición de la Casa Roja, un edificio protegido. La oposición critica esta postura y pide que se defienda el patrimonio municipal.
El Gobierno de Móstoles ha tomado una decisión controvertida al rechazar personarse como acusación particular en el procedimiento judicial relacionado con el derribo de la Casa Roja, un inmueble considerado patrimonio histórico. Durante la sesión plenaria celebrada este jueves, el concejal de Presidencia y Hacienda, Sergio María Soler, justificó esta postura citando un informe de los servicios jurídicos municipales que sostiene que el Ayuntamiento no es el perjudicado directo en este caso.
La polémica surgió tras una intervención de la concejala del PSOE, Noelia López, quien instó al Consistorio a sumarse a la causa para proteger los intereses públicos y asegurar que se respete el planeamiento urbanístico. López recordó que la Fiscalía ya ha denunciado presuntos delitos contra la ordenación del territorio debido a la demolición del edificio ubicado en la calle Ricardo Medem.
La edil socialista argumentó que, como administración afectada por la pérdida de este emblemático edificio, el Ayuntamiento debería ejercer su derecho a ser parte del proceso judicial. Además, advirtió sobre las posibles responsabilidades legales que podrían derivarse si se opta por no actuar.
Por su parte, Soler defendió que la legislación actual impide al Ayuntamiento intervenir directamente, ya que los delitos investigados corresponden a un predio privado. Según él, esto limita las posibilidades de actuación del Consistorio en procedimientos penales donde no tiene condición de perjudicado. En este sentido, citó jurisprudencia del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional que establece que corresponde al Ministerio Fiscal velar por los intereses generales en estos casos.
A pesar de esta negativa a personarse como acusación particular, Soler destacó que el Ayuntamiento sí tomó medidas inmediatas al presentar una denuncia ante la Fiscalía, lo cual condujo a la apertura de diligencias judiciales sobre el asunto. También subrayó que desde la Gerencia Municipal de Urbanismo se han tramitado dos expedientes sancionadores relacionados con las obras ilegales realizadas en el lugar.
La Casa Roja es un símbolo arquitectónico importante para Móstoles y su demolición ha generado un amplio debate sobre cómo proteger adecuadamente los edificios históricos frente a proyectos urbanísticos agresivos. Este caso pone en evidencia las tensiones entre diferentes partidos políticos respecto a cómo debe gestionarse el patrimonio cultural local.
A medida que avanza este proceso judicial, muchos ciudadanos están atentos a cómo se desarrollarán los acontecimientos y qué decisiones tomará finalmente el Gobierno local respecto al futuro uso del solar donde estaba ubicada la Casa Roja. Para aquellos interesados en seguir más de cerca esta situación o participar en futuras reuniones sobre urbanismo y patrimonio histórico, se recomienda estar atentos a las convocatorias públicas anunciadas por el Ayuntamiento.

