Un enfoque renovado para combatir el consumo de drogas
La Cañada Real, un área conocida por sus desafíos sociales y de salud, está a punto de experimentar una transformación significativa en su estrategia de atención a las personas con problemas de adicción. Con la aprobación reciente de un presupuesto que supera los 700.000 euros, el centro de reducción del daño se prepara para extender sus servicios hasta 2026, centrándose especialmente en la población más vulnerable.
Los datos recopilados durante el último año han revelado un perfil preocupante entre los usuarios del centro. En 2025, se atendió a 368 personas, donde predominan los varones (70,7%) y la mayoría son españoles (77%). La franja etaria más afectada es la que comprende entre 46 y 65 años, destacando que el 72% de los atendidos son policonsumidores de ‘speedball’, una mezcla peligrosa de cocaína y heroína consumida principalmente por vía inhalada.
Aparte del apoyo psicológico y social, el centro ha proporcionado servicios básicos vitales como alimentación e higiene. En total, se registraron 23.897 servicios alimentarios, así como miles de atenciones en duchas y lavandería. Este enfoque integral no solo busca aliviar las necesidades inmediatas, sino también establecer conexiones interpersonales que faciliten el acceso a tratamientos adecuados.
Lanzado en octubre de 2019 por Madrid Salud, este centro ha sido pionero en ofrecer atención a personas drogodependientes mediante la implementación de una sala específica para prevenir sobredosis. La vicealcaldesa Inma Sanz destacó que este recurso es motivo de orgullo para la administración local, ya que busca no solo mejorar la salud física sino también reducir el estigma social asociado al consumo problemático.
A través del programa ampliado, se espera derivar a más personas hacia redes municipales que puedan ofrecerles apoyo adicional. En 2025, se logró ayudar a 38 individuos, sacándolos del entorno perjudicial y encaminándolos hacia una recuperación sostenible. El objetivo final es claro: facilitar un tratamiento adaptado a las necesidades específicas de cada persona.
A medida que se avanza hacia 2026, el compromiso del Ayuntamiento es firme: seguir trabajando para reducir los daños causados por las adicciones en esta comunidad. La intervención no solo busca atender las necesidades inmediatas sino también fomentar una convivencia pacífica entre vecinos al disminuir comportamientos incívicos asociados al consumo problemático.





