La acampada de la Puerta del Sol llega a su primer mes con unas 1.100 tiendas, frente a las 1.600 de su momento álgido, y sus integrantes piden una semana para desmontarla.
La acampada por la vivienda instalada en la Puerta del Sol cumple este lunes su primer mes con un tercio menos de tiendas que en su momento de mayor afluencia. Según publica 20minutos, los acampados decidieron en la asamblea del domingo seguir en la plaza, aunque la organización quiere pedir a las autoridades un permiso de una semana para levantar el campamento de forma ordenada una vez consensuado el manifiesto de despedida, algo que espera cerrar esta semana.
El fin de semana fue especialmente conflictivo. Se registraron varios ataques físicos y robos, además de una denuncia por agresión sexual contra una campista presuntamente cometida por una persona ajena a la acampada. Muchos de los jóvenes que llegaron a la plaza el 26 de septiembre han dejado de pasar las noches allí.
La organización calcula que el domingo se retiraron unas 500 carpas, lo que deja el número en unas 1.100 frente a las 1.600 de antes. El resto se ha desplazado hacia el centro de la plaza para estar más protegido. Los acampados sostienen que la zona de la entrada de la Ballena, junto al acceso a Metro y Cercanías, y la zona del Arenal eran las más expuestas, por lo que fueron las primeras en vaciarse.
El campamento se organiza en grupos o «vecindades» autónomos y algunos ya han dado por terminada su protesta. Es el caso de los jóvenes de Palos en la Frontera, que el domingo retiraron decenas de carpas y limpiaron y desinfectaron la zona que ocuparon durante un mes, entre la carrera de San Jerónimo y la calle Carretas. Según la información, uno de los kioscos de souvenirs ha pedido que se retire la última carpa de ese extremo, porque ya no pernocta nadie en ella.
Los acampados reconocen que se sienten cada vez más desprotegidos, sobre todo en las noches de fin de semana, cuando algunas personas intentan entrar en el campamento. Un joven de la zona lo resume así:
«La participación nocturna ha ido bajando, estamos muy expuestos a agresiones y no es lo mismo defenderte cuando éramos cincuenta que ahora que somos cinco o diez».
La organización teme que el Ayuntamiento de Madrid quiera desalojarlos en los próximos días para colocar el árbol de Navidad de la plaza. Por eso reclama una negociación con las autoridades municipales y con la Delegación del Gobierno para desmontar el campamento, donar los materiales y buscar una alternativa habitacional para las personas sin hogar que, según sus cálculos, son ahora alrededor del 50 % de quienes están acampados. El martes volverán a debatir la fecha del fin de la protesta. En la asamblea del domingo ya decidieron mantenerse al menos hasta la huelga del 11 de noviembre.
Desde la Comunidad, el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín, ha denunciado de nuevo «actos vandálicos contra el patrimonio» en la plaza y daños a los comerciantes de la zona, y ha pedido el desalojo:
«Cuanto antes tiene que ser desalojada. La primera tarea que tiene el nuevo delegado del Gobierno será desalojar esta acampada ilegal».
En la misma línea se ha pronunciado el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que espera que la nueva Delegación del Gobierno levante el campamento «inmediatamente» para evitar otra agresión sexual.





