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Un policía en huelga de hambre desafía al Ayuntamiento por la conciliación familiar

Jorge Bravo, un policía local en Parla, inicia una huelga de hambre para exigir cambios laborales que le permitan cuidar a sus nueve hijos.

Marcos LópezMarcos López· · 2 min de lectura

La lucha de un padre por sus hijos

En un acto de desesperación y determinación, Jorge Bravo, un agente de la Policía Local de Parla, ha iniciado una huelga de hambre que ya se extiende por once días. Su objetivo es claro: conseguir un cambio de turno que le permita conciliar su trabajo con las necesidades familiares, ya que es padre de nueve hijos. Esta situación ha llevado a Bravo a perder hasta seis kilos y a experimentar mareos y debilidad física.

A pesar de sus esfuerzos, el Ayuntamiento no ha mostrado disposición para atender su solicitud. Según Bravo, ha intentado varias permutas para poder trabajar en otro municipio donde pudiera tener un turno nocturno, pero todas han fracasado. La razón detrás de esta negativa radica en un expediente disciplinario abierto contra él por llevar a dos de sus hijos al trabajo en situaciones críticas.

El agente ha expresado su frustración ante la falta de comprensión del Consistorio hacia su situación familiar. «Llevar a mis hijos al trabajo fue una medida temporal hasta que mi mujer pudiera recogerlos», explica Bravo, quien señala que otros compañeros en localidades cercanas como Alcobendas o Las Rozas han enfrentado situaciones similares sin sufrir repercusiones laborales.

El Ayuntamiento argumenta que conceder el cambio de turno podría afectar negativamente a otros miembros del cuerpo policial. Sin embargo, Jorge Bravo no se siente convencido por esta justificación. Recientemente, el alcalde anunció la incorporación de nuevos agentes en redes sociales, lo cual intensificó su incredulidad sobre la falta de apoyo hacia su caso.

A medida que avanza su huelga, Jorge Bravo se enfrenta a serias consecuencias para su salud mental y física. A pesar del deterioro evidente en su condición, mantiene firme su decisión: «No me detendré hasta que se resuelva mi situación laboral o termine hospitalizado». Este acto extremo pone en relieve no solo las dificultades personales del agente sino también los desafíos más amplios que enfrentan muchos trabajadores cuando intentan equilibrar sus responsabilidades laborales con las demandas familiares.

Marcos López

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