El choque entre un tren de Iryo y un AVE de Renfe en Urda (Toledo) ha causado 69 fallecidos. Los forenses han practicado 48 autopsias y hay 70 denuncias de desaparición en curso.
Tal y como recoge madridiario.es, el Instituto de Medicina Legal de Toledo ya ha recibido los cuerpos de las 69 personas fallecidas en el accidente ferroviario ocurrido el miércoles en Urda. La Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes Ferroviarios, Marítimos y de Aviación Civil (AITAT) mantiene abiertas todas las hipótesis y, por el momento, no atribuye responsabilidades.
Según el último balance del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, los médicos forenses han practicado 48 autopsias y han comunicado a las familias la identificación de cinco víctimas, tres mujeres y dos hombres. Esas identificaciones se han hecho por huellas dactilares, y los análisis de ADN continúan para conocer la identidad del resto.
Más de 30 profesionales participan en las labores de autopsia e identificación, entre ellos personal de distintos institutos de medicina legal, técnicos especialistas y miembros del Instituto Nacional de Toxicología. Por su parte, la Guardia Civil ha recibido 70 denuncias de desaparición presentadas en distintas comandancias, aunque dos de las personas buscadas han sido localizadas con vida.
La AITAT ha abierto el expediente, calificado como «grave», y ha advertido de que la investigación está en una fase inicial. El organismo no ha podido entrevistar todavía a los maquinistas ni a los responsables de circulación, que no estaban en condiciones de declarar.
«No se pueden aventurar explicaciones más allá de los datos constatados»
El choque se produjo a las 8.53 horas del miércoles, en el punto kilométrico 118+800 de la vía 2 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, a la entrada de la estación de Urda. El tren de Iryo, con 147 pasajeros y cinco tripulantes, estaba detenido ante una señal de entrada cuando fue alcanzado por detrás por el AVE de Renfe, que llevaba 379 viajeros y siete tripulantes.
Los primeros cálculos de los investigadores sitúan la velocidad del AVE entre 160 y 200 kilómetros por hora en el momento del impacto. La cifra exacta se determinará con los datos de los registradores de los trenes.
Tras la colisión, ambos convoyes quedaron volcados al pie del terraplén. El coche de cabeza del AVE se empotró en el último vagón del Iryo, y todos los vagones del Iryo salvo los dos primeros descarrilaron, varios de ellos cayendo por el desnivel.
Los investigadores han inspeccionado el lugar, la infraestructura y los trenes afectados, y han revisado el libro de telefonemas y las grabaciones de las comunicaciones de los minutos previos al choque. La AITAT recogerá sus conclusiones sobre las causas en un informe final. Mientras tanto, equipos de asistencia psicológica acompañan a los familiares, y la Unidad Militar de Emergencias sigue colaborando en las tareas logísticas y médico-forenses.






