Las obras de soterramiento de la A-5 avanzan hacia su finalización, creando un Paseo Verde del Suroeste. Este proyecto transformará el paisaje urbano y mejorará la calidad de vida en el distrito.
El proyecto de soterramiento de la A-5 está tomando forma en Madrid, donde las máquinas trabajan a toda velocidad para transformar lo que antes eran montañas artificiales de arena en un nuevo espacio recreativo. Con una inversión que supera los 400 millones de euros, el Ayuntamiento busca no solo mejorar la movilidad, sino también crear un entorno natural que beneficie a los vecinos del distrito. La retirada de 170.000 metros cúbicos de tierra, equivalente a 72 piscinas olímpicas, ha comenzado y se espera que esta intervención reduzca la altura actual de las colinas, que alcanzan hasta 18 metros, a un máximo de seis metros.
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, visitó las obras recientemente y anunció que el material extraído no será desechado. En lugar de eso, se reutilizará para cubrir los pasos inferiores aún expuestos. Durante julio y agosto se llevará a cabo esta fase inicial del proyecto.
Una vez completada esta etapa, el excedente será utilizado para ajardinar el Paseo Verde del Suroeste. Se planea extender una capa de tierra sobre 100.000 metros cuadrados, lo que permitirá plantar cientos de árboles y vegetación sobre el túnel subterráneo.
La remodelación tiene como objetivo mitigar las preocupaciones vecinales sobre la creación de barreras visuales en el área. La nueva altura final se alineará con una pasarela ciclista existente y servirá como pantalla vegetal para ocultar una subestación eléctrica cercana.
Además del ajardinamiento, se construirán tres colinas temáticas: una al norte con graderío para un circuito pump track y skate park; otra al oeste como mirador hacia la Casa de Campo y el skyline madrileño; y una tercera al sur dedicada a la biodiversidad con zonas para merenderos.
El avance del soterramiento es significativo: los túneles ya están excavados por completo. Ahora se trabaja en la arquitectura interior del subterráneo antes de integrar sistemas esenciales como seguridad y ventilación. Se prevé abrir este nuevo tramo al tráfico antes de finalizar 2026.
La transformación no solo impactará visualmente; también mejorará notablemente la calidad del aire en Latina. Con más de 80.000 vehículos diarios desviándose al nuevo túnel, se estima que el tráfico superficial disminuirá hasta en un 90%, reduciendo así la contaminación ambiental en esta zona densamente poblada.
Los vecinos podrán empezar a notar cambios significativos este invierno cuando se complete la apertura del túnel. Este ambicioso proyecto no solo redefine el paisaje urbano sino que también promete revitalizar socialmente el área mediante espacios recreativos accesibles para todos.






